30 de enero de 2020
30.01.2020
La Pizarra
Javier Salvador Gallego, graduado en Técnicas Escultóricas en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Zamora, narra su experiencia sobre su movilidad de prácticas en la ciudad francesa de Villeneuve sur Lot, gracias al programa Erasmus+, donde, además de completar su formación en forja, ha aprendido un nuevo idioma.

Abriendo fronteras

29.01.2020 | 19:34

Recientemente he terminado mis estudios en el ciclo formativo de grado superior de Técnicas Escultóricas en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Zamora. Se acaba una etapa que para mí ha significado mucho, ya que me ha ayudado a centrarme en lo que me gusta hacer.

Al finalizar mis estudios tuve la posibilidad de realizar una estancia de prácticas en el programa Erasmus que no desaproveche. Mi destino es una pequeña ciudad francesa llamada Villeneuve sur Lot, donde gracias a mi tía, que vive allí, conocí la existencia de un taller de forja artística. Era la ocasión perfecta, pues en la escuela la asignatura de forja me gustaba y por desgracia no pude aprender todo lo que quería, así que he podido ampliar mi formación.

Comencé mis prácticas el 26 de septiembre, unos días antes de incorporarme al taller para poder instalarme y conocer un poco más la ciudad. Villeneuve no es una ciudad muy grande –22.686 de habitantes–, pero, pese a ello, me he sentido muy cómodo. También el hecho de vivir con mi tía me ha facilitado mucho las cosas.

El primer día que llegué al taller me encontré con un elefante. Sí, sí, un elefante, pero este es algo especial, es un elefante a tamaño natural de hierro que hizo mi maestra de taller. Una obra que le ha dado mucho prestigio y la razón por la que yo he venido aquí. Después de organizarnos un poco y entendernos como pudimos, puesto que mi nivel de francés no era muy alto, intenté seguir todas las instrucciones que me indicaba, aunque con el tiempo fui mejorando el idioma y conseguimos poco a poco una mejor comunicación y coordinación. La primera semana estaba un poco perdido, también nervioso por no cometer ningún error y por tener que hacerme entender en un idioma en el que apenas me podía defender, pero, poco a poco, cogí confianza y me fui soltando a hablar. Al principio intenté seguir las conversaciones que mantenían durante la comida y después fui participando de algunas de ellas.

No hay que tener miedo al idioma, yo vine aquí después de dos meses de clases particulares y al final, hablando, haciendo un curso de idioma online y prestando atención, es bastante fácil. Debes intentar hablar, porque ellos harán lo posible por entenderte y viceversa.

En Villeneuve, al igual que las ciudades de alrededor, todo muy eco, es decir, todos reciclan, utilizan bicis para desplazarse, y le dan mucha importancia al consumo de productos locales, tanto de la ganadería como de la agricultura. Esto es algo que en España casi no lleva a cabo tanto como se debería. Dos veces a la semana hacen un mercado bilógico de agricultores y ganaderos locales y cada vez participan más personas.

Pese a no ser una ciudad de estudiantes, hay muchas cosas que hacer. Si eres de los que te gustan las tiendas, hay unas cuantas a las afueras de la ciudad, también puedes acercarte a la vecina ciudad de Agen, donde puedes encontrar bastantes cosas que hacer. Si te gusta tomar unas cervezas con los amigos, hay un V&B, una tienda de cervezas artesanales que también es bar, donde podrás probar una variedad de hasta 350 tipos diferentes, aunque, eso sí, aquí no encontrarás muchas oportunidades para salir por la noche. Si eres de los que disfruta haciendo excursiones, los pueblos de alrededor te encantarán, pues una de las cosas bonitas que tiene esta ciudad es su abundante vegetación. Vayas donde vayas, todo está verde y cuando visitas los pueblos de los alrededores el paisaje es maravilloso, por no hablar de los pueblos, todos con un aspecto que te transporta a la época medieval.

Si bien es cierto que aquí tienen costumbres muy diferentes, uno no puede aferrarse a las suyas e intentar imponerlas en un país diferente. Te pueden gustar más o menos, pero para poder evolucionar hay que adaptarse a ellas y respetarlas y esos son los valores más importantes que te puede enseñar una movilidad Erasmus+.

En general, esta experiencia me ha hecho darme cuenta de que no todo lo que necesitas está en tu casa o en tu país, a veces hay que salir de tu zona de confort y explorar el mundo y eso es algo que pocas personas son capaces de hacer. La beca Erasmus+ me ha permitido conocer nuevas costumbres y aprender de todos para poder seguir mi propio camino. Eso es lo que te hará crecer.

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