25 de abril de 2019
25.04.2019
La Pizarra
Alumnos de 5º de Primaria del colegio Arias Gonzalo salen a la calle para explicar a peatones y ciclistas las normas de seguridad vial para circular de una manera correcta por las calles de la ciudad

Lecciones infantiles sobre seguridad vial

El colegio Arias Gonzalo da una lección de civismo en la calle

24.04.2019 | 20:09
Lecciones infantiles sobre seguridad vial

Los últimos "coletazos" de "El juego de la serpiente", la iniciativa educativa puesta en práctica por la Dirección General de Tráfico en el colegio Arias Gonzalo, se pudieron ver en pleno centro de la ciudad. Los alumnos de 5º de Primaria –que semanas antes se habían centrado en un proyecto para que el camino a la escuela fuera más sostenible, fácil y divertido–, decidieron salir a la calle para compartir todo lo que habían aprendido sobre seguridad vial.

Sin alejarse mucho de su centro escolar, grupos formados por una docena de estudiantes, acompañados por un profesor y un agente de la Policía Municipal, se concentraron en descubrir y delatar todas las pequeñas infracciones que cada día cometen tanto peatones como ciclistas y que suelen pasar desapercibidas. En este caso, los más pequeños "sacaron los colores" a estos ciudadanos que, sin apenas darse cuenta y de forma habitual, suelen cruzar el semáforo aunque esté en rojo, para los peatones o no atraviesan la calzada hasta la otra acera por el paso de cebra.

Estas fueron las dos infracciones más habituales que se encontraron los menores, quienes, lejos de permanecer callados, se acercaban a todos esos ciudadanos con su boletín de denuncia para entregarles la multa ficticia: solo un toque de atención para que tuvieran más cuidado la próxima vez.

"Al principio le daban más importancia a rellenar estos boletines que a acercarse a hablar con los peatones y ciclistas", recuerda Judit Castro, miembro de la Dirección General de Tráfico. "Pero luego les explicamos que lo importante era explicar a esas personas lo que estaban haciendo mal, para que no lo repitieran", añade.

Un pequeño tirón de orejas que, viniendo de los pequeños ciudadanos, les hacía a los infractores ser más conscientes de sus malas conductas, como ellos mismos confesaron. Toda una experiencia, tanto para los niños como para los peatones y ciclistas zamoranos.

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