21 de marzo de 2019
21.03.2019
La Pizarra

Inmersión a la americana

Natalia Fraile San Gregorio está viviendo la experiencia de cursar 1º de Bachillerato en Estados Unidos, gracias a una beca de la Fundación Amancio Ortega. Una oportunidad que está aprovechando no solo para ampliar sus conocimientos de inglés, sino también para aprender de otra cultura, practicar diferentes deportes y hacer nuevas amistades.

20.03.2019 | 20:04

Una ciudad más pequeña que Zamora y un instituto un poco más grande que su colegio Sagrado Corazón de Jesús-Amor de Dios de la capital. La zamorana Natalia Fraile San Gregorio está cursando este año 1º de Bachillerato en Morgan, una ciudad al sureste de Minnesota, gracias a una beca de la Fundación Amancio Ortega.

La primera impresión de su nuevo centro de estudios fue que las instalaciones eran muy grandes y había un sinfín de actividades disponibles. "La mayor parte de la vida de los adolescentes gira en torno al instituto. En América se pasa mucho más tiempo que en España, comemos aquí todos los días, pasamos las tardes haciendo deporte e incluso muchos fines de semana vamos a pasar tiempo al gimnasio o simplemente a jugar algún partido, porque ofrecen muchas alternativas para que los jóvenes se involucren más con el deporte", considera.

Unas diferencias que también observa en el sistema educativo. "Aquí nos motivan a seguir adelante, a encontrar nuestro camino y a querer seguir estudiando, ya sea en la universidad o en un módulo, en vez de hacernos memorizar temas y temas que caerán en el olvido una vez que obtengamos el graduado, que es a lo que tristemente se nos acostumbra en España", compara. Además, las asignaturas "son mucho más creativas y están más abiertos a que escojamos lo que realmente nos gusta".

En su caso, la adaptación tanto al idioma como a la familia de acogida ha sido rápida. "Después de una semana aquí, ya entendía todo a la perfección y hablar en otra lengua nunca ha sido una barrera para mí. En cuanto a la familia, al ser hija única pensé que me iba a costar mucho adaptarme, pero desde el primer día he sido una hermana más y no me puede hacer más ilusión compartir mi día a día con mis tres hermanos. Mi familia es genial y hacemos actividades todos los fines de semana que tengo libres", agradece.

Siendo además la única extranjera de su instituto, relata que todos sus compañeros han mostrado mucho interés por conocerla. "Me puse en contacto en verano por redes sociales con algunas de mis futuras compañeras, así que se podría decir que ya tenía mi grupo de amigas antes de pisar América", bromea. Además, la cultura española interesa mucho allí. "La segunda lengua de mi instituto es el español y les gusta practicar conmigo. Ya he dado varias charlas sobre el país en diferentes grupos, como sociedades benéficas o asambleas de alumnos", enumera. "Ahora, cada vez que en clase vemos un mapa, diría que todos mis compañeros saben señalar dónde está Zamora", subraya.

Un poco más le ha costado acostumbrarse a las bajas temperaturas de Minnesota, con termómetros que marcan 20 grados bajo cero. "La idea de no poder pisar la calle sin tener nieve por las rodillas antes se me hacía inimaginable, pero ahora hasta le estoy cogiendo el gusto", reconoce.

Entre sus aficiones en este curso se encuentran los deportes. La primera temporada se decantó por el voleibol y ahora está con baloncesto. "Estoy disfrutando muchísimo del deporte y he hecho muchas amistades gracias a él. Normalmente, tenemos partidos dos veces por semana y torneo algunos sábados. Le dedicamos mucho tiempo, pero una de las sensaciones más satisfactorias es ver el progreso, tanto individual como de equipo, al final de cada temporada", asegura la zamorana.

Perfectamente integrada, Natalia Fraile pertenece a la banda y al coro del instituto e incluso ha ejercido de "cheer leader" en algún partido. También forma parte de la Sociedad Nacional del Honor, donde se seleccionan a algunos de los estudiantes más exitosos académica y deportivamente. "En ella colaboramos con el Ayuntamiento de Morgan organizando y participando en actividades voluntarias para la comunidad", resume.

Toda una experiencia que recomienda "para salir de las costumbres". Ella está viviendo un montón de vivencias y adquiriendo conocimientos nuevos. "Estar lejos de casa siempre ayuda a abrir la mente respecto a muchos aspectos y a darse cuenta de lo diferente que es la vida en otras partes del mundo, además de conocer a mucha gente que ahora se ha vuelto imprescindible en mi vida", afirma.

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