Cuando la policía francesa ha decidido actuar en la imprenta en la que se escondían los hermanos Kouachi al norte de París, casi en paralelo, las fuerzas especiales de la Policía lanzaban un asalto entre explosiones de granadas y disparos de fusiles kalashnikov sobre el supermercado judío "Hyper Cacher", en el este de París, donde el francés Amedy Coulibaly retenía desde hacía cuatro horas a un número indeterminado de rehenes.

Cinco personas, incluido Coulibaly, murieron en la operación, mientras que cuatro policías resultaron heridos.

En una conversación telefónica con el canal de televisión BFMTV durante el secuestro, Coulibaly aseguró actuar a las órdenes del grupo radical autodenominado Estado Islámico y haberse coordinado con Cherif Kouachi, quien a su vez, en declaraciones a la misma televisión, dijo haber sido enviado y financiado por Al Qaeda en el Yemen para cometer la acción.

Una niña que se encontraba en el interior del supermercado telefoneó desde allí a su madre y pudo mantenerse escondida a salvo de los secuestradores, según un testimonio recogido por la emisora "France Inter".