Rusia convocó este martes una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para pedir el envío de una misión humanitaria internacional el este de Ucrania, escenario de encarnizados combates entre las fuerzas de Kiev y los separatistas prorrusos.

"Convocamos una reunión urgente del Consejo de Seguridad para tratar la situación humanitaria en Ucrania", informó a los periodistas el embajador de Rusia en ese organismo internacional, Vitali Churkin, citado por las agencias rusas.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, anunció el lunes que Rusia solicitará oficialmente a la ONU, la Organización para la Sseguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el Consejo de Europa y al Comité Internacional de la Cruz Roja la organización de una misión humanitaria para el este de Ucrania.

"La parte rusa considera necesario movilizar a la comunidad internacional para ayudar sin dilación a los habitantes de las regiones de Donetsk y Lugansk, donde la situación está al borde de la catástrofe humanitaria, para lo cual promoverá la formación de una misión humanitaria para esa región de Ucrania", señaló hoy la cancillería rusa.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reconoció que al menos 730.000 ucranianos han huido de su país para refugiarse en Rusia desde que comenzó el conflicto en el este de Ucrania.

"Parecen creíbles los datos aportados por Rusia. Los ucranianos que han cruzado la frontera no son turistas. Han huido de la situación en el este de Ucrania", admitió en Ginebra el director de la oficina para Europa del ACNUR, Vincent Cochetel.

Otros 117.000 ucranianos se han registrado como desplazados internos, aunque el ACNUR cree que la cifra real podría ser mayor, ya que los hombres prefieren ocultar esa condición al Gobierno ucraniano para no ser llamados a filas o por temor a represalias si vuelven a sus casas.

En la ciudad de Lugansk, machacada desde hace semanas por fuego de artillería y en la que han muerto más de cien civiles desde finales de julio, permanecen alrededor de 250.000 de sus habitantes, la mayoría jubilados y familias con niños pequeños que no pueden abandonar sus viviendas por distintas razones.

Tras varias semanas de combates entre las fuerzas de Kiev y los separatistas en los accesos a la ciudad, en manos de los prorrusos, escasean los alimentos y los medicamentos tanto en ésta como en otras localidades de la región.