Al menos trece personas han muerto y alrededor de una veintena han resultado heridas tras derrumbarse este lunes por la mañana un hotel de dos plantas en una ciudad del Estado de Andhra Pradesh, en el sur de India, según ha informado el diario 'Times of India'.

Las autoridades han informado de que al menos 50 personas estaban en la planta baja del hotel en Secunderabad, donde se encontraba el restaurante, cuando el edificio comenzó a derrumbarse a las 6,30 de la mañana (hora local, tres de la mañana en España). El City Light Hotel, uno de los hoteles más antiguos de la ciudad y con una ubicación destacada en la ciudad, es famoso por su café iraní, por lo que era habitual que su restaurante estuviera lleno por las mañanas.

Algunos de los que han logrado escapar han informado a los equipos de rescate que muchos trabajadores del hotel estaban en la segunda planta del hotel. Las autoridades han informado que la posible causa del derrumbe ha sido el peso del material que estaba siendo transportado a esa planta, donde los trabajadores del hotel estaban instalando una serie de grandes hornos para cocinar el 'haleem', un plato típico de la zona, según ha informado la cadena de televisión india NDTV.

El camión que había descargado el material, aparcado en los alrededores del hotel, quedó completamente aplastado, aunque su conductor consiguió escapar.

El presidente de la agencia de planificación urbana de Hyderabad (GHMC), Krishna Babu, ha acudido al hotel, donde comunicó que se encontraban al menos 20 trabajadores de la agencia. Diez de ellos fueron rescatados, los demás todavía no han sido encontrados, ha informado. El hotel ya había recibido un aviso por parte de la agencia de urbanismo hacía tres meses, pero su propietario, Syed Ahmed, ignoró la advertencia.

Los trece fallecidos son en su mayor parte trabajadores municipales, conductores de 'rickshaw' --carricoches de tres ruedas similares a las bicitaxis, habituales de zonas de India, China y Japón-- y clientes del restaurante.

Los equipos de rescate han tenido que trabajar con cuidado ya que entre los escombros han encontrado más de una decena de cilindros de gas licuado de petróleo (GLP).