El clérigo radical islámico Abu Qatada ha llegado a Ammán en un avión militar británico y escoltado por fuerzas de seguridad jordanas y británicas, tras ser extraditado por Reino Unido para ser juzgado en Jordania, informaron a Efe fuentes gubernamentales jordanas.

El clérigo, de 53 años y conocido también como Mahmud Otman, será presentado ante el fiscal del Tribunal de Seguridad del Estado, Fauaz Zoabi, agregaron las fuentes.

El clérigo está reclamado por Jordania para volver a juzgarle por su supuesta participación en dos conspiraciones terroristas en 1999 y 2000, por las que ya fue condenado en rebeldía.

"Este peligroso hombre ha sido expulsado de nuestro país para hacer frente a la justicia en su propio país", afirmó hoy la ministra británica de Interior, Theresa May, poco después de que el avión con Qatada a bordo despegase de la base militar de Northolt, al oeste de Londres, hacia la 01.45 GMT de hoy.

Para la ministra británica, la deportación del clérigo es fruto de los "esfuerzos" y "determinación" del Gobierno de coalición entre conservadores y liberaldemócratas para agotar las vías legales y lograr su objetivo.

Más tarde, también el primer ministro británico, el conservador David Cameron, celebró a través de su cuenta de Twitter la marcha del clérigo y recordó que esa "había sido una de las prioridades de su Gobierno".

Qatada, casado y con hijos, huyó al Reino Unido en 1993 y obtuvo asilo político alegando torturas en su país hasta que fue detenido en Londres, primero en 2001 y de nuevo en 2002, cuando Ammán pidió su entrega.

El avión en que viajaba Abu Qatada aterrizó en el aeropuerto militar de Marka, al este de Ammán, donde le esperaban familiares y seguidores para darle la bienvenida, explicaron a Efe fuentes de un grupo salafista.

La extradición de Qatada ha sido posible después de que el Parlamento británico ratificara el pasado 21 de junio un acuerdo alcanzado entre el Reino Unido y Jordania con el objetivo de facilitar su deportación.

El acuerdo entre ambos países garantiza, entre otras cuestiones, que Qatada tendrá un juicio justo en Jordania.

La ausencia de esas garantías impidió durante años que el Ejecutivo británico pudiera repatriar al clérigo, a quien consideraba una amenaza para la seguridad nacional, si bien no le acusó nunca de cargo alguno.