Los partidarios y opositores al presidente egipcio, Mohamed Mursi, midieron este martes sus fuerzas en las calles del país, en un momento de alta tensión política marcado por distintas dimisiones y negociaciones para resolver la crisis.

Cientos de miles de manifestantes llenaron por completo la céntrica plaza cairota de Tahrir para forzar la marcha del mandatario y la celebración de elecciones anticipadas.

"Las masas que se manifiestan contra Mursi ya le han quitado su legitimidad. Necesitamos nuevos comicios", dijo a Efe el manifestante Mahmud Abdulal, rodeado de personas que ondeaban banderas de Egipto.

Los manifestantes corearon consignas a favor del Ejército, que ayer dio un ultimátum de 48 horas a las fuerzas políticas para que alcancen un acuerdo porque, de lo contrario, amenazó con imponer un plan de actuación u hoja de ruta.

El jeque Mohamed Naser, miembro de una organización religiosa que defiende el Estado civil, aseguró a Efe que Mursi debe renunciar para evitar que estalle una guerra civil y defendió que las Fuerzas Armadas protejan la revolución, pero no gobiernen.

Frente a la demostración de fuerza de los opositores, un gran número de manifestantes islamistas se concentró frente a una mezquita del barrio de Ciudad Naser, al noroeste de El Cairo, para apoyar la legitimidad del presidente.

Los participantes gritaron lemas como "Mursi, te queremos" o "el pueblo quiere aplicar la ley de Dios", mientras muchos llevaban en las manos bastones y ejemplares del Corán.

Para el miembro en la Unión Mundial de los Ulemas Musulmanes, Jaled Jalif, la solución de la crisis actual pasa por recurrir a las urnas y respetar los resultados, o "bajar todos a las plazas y que venzan los más numerosos".

Otro participante, Ahmed Munir, lamentó la entrada en las escena política de las Fuerzas Armadas para supuestamente dar alas a los que quieren la renuncia de un presidente elegido democráticamente.

Aunque las marchas fueron pacíficas en su mayoría, seguidores y detractores de Mursi se enfrentaron en algunos casos, lo que causó al menos un muerto y 72 heridos en el país, según cifras del Ministerio de Sanidad.

La tensión política es palpable cuando falta menos de un día para que venza el ultimátum del Ejército.

El presidente señaló en un comunicado de madrugada que el aviso de las Fuerzas Armadas tenía "connotaciones que podían causar confusión", sin precisar cuáles, después de que el Ejército precisara que su ultimátum no era un "golpe militar".

La Presidencia insistió en que está dando "pasos prácticos" hacia el diálogo nacional para evitar profundizar en la división del país, al tiempo que distintas corrientes islamistas -entre ellas los Hermanos Musulmanes- reiteraron su respaldo a Mursi.

En un intento por acercar posiciones, el mandatario se reunió hoy con el primer ministro, Hisham Qandil, y con el titular de Defensa, Abdel Fatah al Sisi.

Horas antes, el mandatario mantuvo una cita urgente con el Gobierno sin la participación de Al Sisi ni del ministro del Interior, Mohamed Ibrahim.

Entre tanto, el Ejecutivo parece resquebrajarse, con la dimisión de seis ministros, los portavoces presidenciales Omar Amer e Ihab Fahmi, y el portavoz del Consejo de Ministros, Alaa al Hadidi.

El Gobierno confirmó que presentaron su renuncia los titulares de Asuntos Exteriores, Mohamed Amr; de Turismo, Hisham Zaazu; de Telecomunicaciones, Atef Helmi; de Asuntos Parlamentarios, Hatem Bagato; y de Medio Ambiente, Jaled Fahmi.

A estos cinco se sumó después el ministro de Estado para Asuntos del Deporte, Al Ameri Faruq, que consideró en declaraciones a la agencia estatal, Mena, que "las actuales circunstancias no ayudan a trabajar".

La progresiva falta de apoyos de Mursi quedó patente también con la petición del principal partido salafista de Egipto, Al Nur, para que se celebren elecciones presidenciales anticipadas, como reclaman los opositores.

Mientras tanto, entre estos últimos, el Frente del 30 de Junio, que aglutina a varios grupos como los de la iniciativa "Tamarrud" (Rebelión), anunció que ha elegido al premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei como representante encargado de preparar una transición política.

Los movimientos de presión también llegaron de la judicatura, ya que el Tribunal de Casación invalidó hoy el nombramiento de Talaat Ibrahim como actual fiscal general y obligó a restituir al anterior, Abdelmeguid Mahmud, cesado por Mursi en noviembre pasado.