Ex miembros de las fuerzas especiales británicas (SAS) y empleados de empresas de seguridad privadas están ayudando a la OTAN a identificar objetivos en la ciudad libia de Misrata, según informó ayer el diario británico «The Guardian». Precisamente, el pasado lunes la emisora catarí Al Yazira difundió filmaciones de varios individuos occidentales armados hablando con los rebeldes en Misrata.

Los veteranos de las fuerzas especiales pasan los detalles que obtienen sobre la situación y los movimientos de las fuerzas leales al régimen del coronel Gadafi al centro de operaciones de la OTAN en Nápoles. Los ex militares están en Libia con el visto bueno del Reino Unido, Francia y otros países aliados, que les han suministrado equipos de comunicaciones. Los países miembros de la OTAN acordaron ayer prorrogar 90 días más, hasta finales de septiembre, su misión en Libia. Entre tanto, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha asegurado que una misión desplazada a Libia ha confirmado que las fuerzas gubernamentales han cometido crímenes de guerra y contra la humanidad. La delegación halló pruebas de crímenes de guerra perpetrados por los rebeldes.