La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, endureció ayer el tono sus acusaciones contra Siria y afirmó que el país se encuentra en «colapso total», tras referirse a las imágenes de un niño de 13 años torturado por las autoridades de Damasco mostradas por «The New York Times. «Estoy muy preocupada por los informes sobre este niño. Creo que simboliza para muchos sirios el total colapso de cualquier esfuerzo del Gobierno sirio por trabajar y escuchar a su propia gente», afirmó Clinton.

«The New York Times» mostró el lunes un vídeo en el que aparecía el cuerpo de un niño, arrestado el 29 de abril en una de las protestas contra el régimen, y cuyo cadáver mutilado había sido devuelto a su familia. El Gobierno sirio aseguró anoche que el niño no fue torturado y que la tardanza en devolver el cadáver a los suyos se debió a que no había sido identificado. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reclamó el martes a Siria que investigue las informaciones de «actos horrendos» de violencia contra niños. La agencia de la ONU cifra en 30 los niños fallecidos hasta el momento.

Las críticas a Siria por el trato brutal dispensado a menores se producen a la vez que la fría acogida de Occidente a la amnistía general anunciada por Damasco el martes. La amnistía, que abarca a todos los presos políticos, incluidos los islamistas, es más bien una reducción de penas y no ha convencido ni a EE UU ni a Francia.

Washington mostró escepticismo, aseguró que espera «acciones concretas» y sostuvo que «el presidente Assad ha dicho muchas cosas en las últimas semanas y meses, y ha hablado de reformas, pero hemos visto muy pocas acciones concretas». Desde París, el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, reclamó a Damasco que emprenda un «cambio de rumbo mucho más claro, ambicioso y audaz» que «una simple amnistía».

En la línea que ha adoptado desde el inicio de las revueltas, el Ejecutivo sirio anunció ayer una nueva medida destinada a buscar la conciliación. El presidente al Assad, aprobó un decreto que establece la creación de un comité encargado de sentar las bases para el diálogo nacional y que determinará su mecanismo de acción y su calendario, según informó la agencia oficial de noticias siria SANA.

Casi a la misma hora, estallaba un escándalo en Turquía. La oposición siria en el exilio, reunida en la ciudad de Antalya, denunció la presencia en la cita de media docena de infiltrados, identificados como espías del régimen. Los espías fueron expulsados. Los 300 opositores reunidos exigieron la renuncia de al Asad para allanar el camino hacia la democracia.