El primer ministro de Suecia, Fredrik Reinfeldt, anunció ayer que la alianza de centro derecha que encabeza seguirá en el poder tras las elecciones del domingo, en las que se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta (49,2% de los votos), y llamó a las fuerzas democráticas del país a aislar a la extrema derecha.

Reinfeldt, quien lidera la Alianza por Suecia (bloque gubernamental compuesto por conservadores, liberales, cristianodemócratas y centristas) ofreció ya el domingo por la noche al Partido del Medio Ambiente abrir negociaciones para formar gobierno, informa «Efe».

Pero los Verdes respondieron ayer con una clara negativa, apelando a las diferencias que ambos partidos mantienen en asuntos como la energía nuclear y al hecho de que concurrieron a los comicios en coalición con el Partido Socialdemócrata y el Partido de la Izquierda (este bloque obtuvo el 43,6% de los votos).

En lugar de unas hipotéticas negociaciones, propusieron una reunión en la que también participen sus dos socios en el bloque opositor, con el objetivo de analizar la situación «lamentable» creada por la entrada en el Parlamento del ultraderechista Demócratas de Suecia (5,7%%), dijo el portavoz verde, Peter Eriksson.

«La responsabilidad de discutir la situación recae sobre los siete partidos, no sólo sobre uno», resaltó Eriksson, para quien sería «raro» que no participara también el Partido Socialdemócrata, que, pese a ser el más votado (30,8%), obtuvo su peor resultado desde 1920.

Eriksson invitó a esperar hasta que el miércoles se publiquen los resultados definitivos antes de hacer especulaciones, ante la posibilidad de que la Alianza acabe logrando la mayoría absoluta que perdió por apenas dos escaños. Reinfeldt también apeló a la prudencia hasta conocer el resultado final.

El líder conservador señaló que la Alianza pretende dialogar con otras fuerzas hasta el 4 de octubre, fecha en la que el nuevo Parlamento se reunirá por primera vez, y que al día siguiente presentará el nuevo Gobierno y las líneas de su política para la legislatura.

En lo que sí coincidieron el bloque conservador y el de izquierdas es en la necesidad de hacerle el vacío a la ultraderecha, que regresa al Parlamento tras dos décadas.

Mientras tanto, miles de personas se manifestaron en las ciudades del país para protestar por la entrada en el Parlamento del xenófobo Demócratas de Suecia con pancartas que rezaban: «Ningún racista en el Riksdag».