Israelíes y palestinos entraron ayer de lleno en las conversaciones de paz emprendidas hace dos semanas en Washington, a pesar de las divergencias surgidas en los últimos días, principalmente por los asentamientos, el primer escollo que los negociadores deberán sortear. En la localidad egipcia de Sharm el Sheij se reunieron cara a cara el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abás, bajo la atenta mirada de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y el enviado especial de la Casa Blanca, George Mitchell, lo que da una idea del mimo con el que Washington está tratando las negociaciones. «Hoy (por ayer) ha comenzado la discusión seria sobre los temas fundamentales», dijo Mitchell, quien, como ya hiciera en Washington el pasado día 2, se disculpó por no dar detalles del contenido de las conversaciones, Lo hace, dijo, para cumplir con el propósito de confidencialidad convenido por ambas partes. Según Michell, ayer se confirmó un compromiso previo de Abás y Netanyahu «para que estas negociaciones, cuyo objetivo es resolver todos los temas esenciales, puedan ser completadas dentro de un año». También el portavoz del presidente palestino, Nabil Abu Rudaina, dijo que las conversaciones de ayer habían sido «serias y profundas». Pero matizó que hay «importantes obstáculos que requieren más reuniones, especialmente de la parte israelí, que insiste en la cuestión de los asentamientos». Por su parte, Hillary Clinton, advirtió a Israel de que, si no prorroga la moratoria, «no hará negociaciones».