El presidente francés, Nicolas Sarkozy, confirmó ayer las medidas contra la delincuencia y la inmigración irregular que anunció el pasado julio en Grenoble, incluida una reforma de la ley para facilitar las expulsiones de los inmigrantes ilegales.

Bajo las nuevas medidas, se establece la posibilidad de retirar la nacionalidad a los naturalizados franceses de origen extranjero que hayan atentado contra la vida de policías y gendarmes. Sin embargo, finalmente la poligamia no será motivo para retirar la nacionalidad, como había propuesto Sarkozy. Así lo precisó el Elíseo en un comunicado después de una reunión entre Sarkozy; el primer ministro, François Fillon, y el ministro de Inmigración, Brice Hortefeux.

En el discurso que pronunció en Grenoble, Sarkozy anunció también los planes de desmantelar todos los campamentos gitanos ilegales.