Tres soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN murieron este fin de semana en Afganistán. Dos de los militares perdieron la vida ayer en un lugar del sur del país en diferentes «ataques insurgentes». El otro falleció el sábado por la explosión de una bomba caminera, también en la zona meridional afgana. La ISAF no informó de la nacionalidad de las víctimas porque la OTAN cede esa prerrogativa a los gobiernos de los países de origen de los fallecidos.

Los talibán afganos amenazaron ayer con atentar contra las elecciones parlamentarias que se celebrarán este mes en el país porque representan un «proceso extranjero» para prolongar la «ocupación de Afganistán», motivo por el cual llaman a los ciudadanos a «boicotear» los comicios. La mayoría de las víctimas de la OTAN se registra en el arco sudoriental afgano, fronterizo con Pakistán, donde predomina la etnia pastún, la propia de los talibanes, que mantienen una fuerte presencia en la zona.

En lo que va de año, las bajas mortales entre las tropas internacionales desplegadas en Afganistán suman 495, de acuerdo con el portal independiente «icasualties.org», que contabiliza 2.063 soldados fallecidos desde la caída del régimen talibán en 2001. El portavoz talibán, Zabihulá Mujahid, anticipó que los islamistas utilizarían «lo mejor de sus habilidades para bloquear» las elecciones del 18 de septiembre, vistas como una prueba a la estabilidad afgana. «Nuestros primeros objetivos serán las fuerzas extranjeras, y luego las afganas», agregó.

La Comisión Electoral Independiente (IEC) ya ha anunciado que 938 de los 6.835 colegios electorales no abrirán al no darse las adecuadas condiciones de seguridad.