Islamabad

El presidente de Pakistán, Asif Alí Zardari, afirmó ayer que los servicios de inteligencia paquistaníes están seguros de que el líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden -responsable, entre otros, de los atentados del 11-S- está muerto, tal y como sospechan desde hace años numerosos observadores.

«Los estadounidenses me dicen que no saben dónde está, y ellos están mucho mejor equipados que nosotros para descubrir su paradero. Nuestros servicios de inteligencia obviamente creen que ya no existe, que está muerto», declaró Zardari en una entrevista con medios internacionales recogida por la agencia estatal APP.

No obstante, el presidente paquistaní admitió que no puede aportar ningún tipo de prueba para sustentar una afirmación basada en la lógica. EE UU ha apuntado en repetidas ocasiones al volátil cinturón tribal paquistaní fronterizo con Afganistán como el probable refugio del líder de Al Qaeda, quien hace años que no aparece en un vídeo.

Asimismo, Zardari subrayó que el arsenal nuclear de Pakistán está seguro y que no hay peligro de que pueda caer en manos de la insurgencia talibán. «Quiero asegurar al mundo que la capacidad nuclear de Pakistán está en manos seguras», dijo el jefe de Estado. En los últimos días, la comunidad internacional, con EEUU a la cabeza, ha manifestado su preocupación ante el avance talibán hacia distritos cada vez más próximos a la capital, Islamabad, desde el septentrional valle de Suat, en el cual el Gobierno firmó un acuerdo de paz con la insurgencia. El Ejecutivo paquistaní envió el pasado jueves tropas al distrito de Buner, logrando expulsar de él a los talibán, y las fuerzas de seguridad iniciaron el pasado domingo una operación aérea y terrestre en el distrito de Dir Bajo, ambos en la provincia de la Frontera del Noroeste. La ofensiva se había cobrado hasta anoche la vida de al menos 30 insurgentes. Los habitantes han comenzado a abandonar la zona. Dir Bajo se encuentra a unos 170 kilómetros al noroeste de Islamabad y al oeste del valle de Suat. Forma parte de la región de Malakand, para la que Zardari aprobó la imposición de la ley islámica ( "sharia") este mismo mes tras un acuerdo con el clérigo Sufi Mohamad para poner fin a la violencia.

Los analistas consideran que estas ofensivas son el preámbulo de una nueva operación del Ejército paquistaní en el vecino Suat, que supondría la constatación del fracaso del controvertido acuerdo de paz con los talibanes, pero también una importante contención de su expansión en Pakistán.