Washington

El anterior Gobierno de EE UU, que presidió George W. Bush, comenzó a preparar el uso de técnicas coercitivas en interrogatorios antes de ser autorizadas legalmente, según un informe oficial divulgado ayer. Además, según "The New York Times", el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y otros altos cargos se implicaron personalmente en el diseño del entramado legal que amparó las torturas.

Rumsfeld ha negado su implicación en la operación para dar cobertura a los malos tratos, pero el Senado ya le encontró culpable de los abusos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib. El actual presidente, Barack Obama, abrió la puerta el martes al procesamiento de los responsables de la legitimación de las torturas.

Un documento del Comité de Servicios Armados del Senado revela nuevos detalles sobre el proceso que llevó a la autorización de métodos coercitivos en interrogatorios, tras la polémica desclasificación de informes en los que altos cargos de la administración Bush autorizaban y justificaban esas prácticas.

El informe es claro: afirma que el abuso de detenidos «no puede ser atribuido a acciones de unas pocas manzanas podridas a iniciativa propia». El hecho es, añade, «que altos cargos del Gobierno solicitaron información sobre cómo usar técnicas agresivas, redefinieron la ley para crear la apariencia de legalidad y autorizaron su aplicación a detenidos». El documento recuerda que el 7 de febrero de 2002 Bush firmó un memorando contrario al artículo 3 de la Convención de Ginebra, referido al tratamiento de prisioneros de guerra, para detenidos de Al Qaeda y los talibán. El Gobierno calificó a esos detenidos como «combatientes enemigos» e indicó que no les correspondían las protecciones de la Convención de Ginebra.

El informe del Senado también revela que, mientras el Gobierno preparaba el entramado legal para autorizar las torturas, también se entrenó a personal en la prisión de Guantánamo (Cuba) sobre estas técnicas, en contra de la opinión de algunos expertos militares legales.

El documento indica que Rumsfeld aprobó el empleo de técnicas agresivas contra detenidos en Guantánamo tras buscar consejo legal. Después, personal en esa prisión naval comenzó a elaborar procedimientos operativos para aplicar en los interrogatorios técnicas de "Supervivencia, Evasión, Resistencia y Escape" (SERE), destinadas a personal militar en el exterior.

La autorización de Rumsfeld también llegó a conocimiento de agentes en Afganistán y una copia de la memoria fue enviado desde Guantánamo a ese país. El titular de Defensa anuló en enero de 2003 su decisión sobre Guantánamo, pero el documento siguió influyendo en los interrogatorios, indica el Congreso.