Washington

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dejó ayer la puerta abierta al procesamiento de altos cargos del Gobierno de George W. Bush que autorizaron el uso de torturas en los interrogatorios de sospechosos de terrorismo.

Obama reiteró su oposición a que se abra un proceso judicial contra los funcionarios de la CIA que aplicaron esas técnicas a los detenidos, pero dejó en manos del fiscal general, Eric Holder, la decisión de enjuiciar a aquellos que autorizaron con argumentos jurídicos prácticas como la asfixia simulada, contra los que ha sido presentada una querella ante la justicia española a la que se opone el fiscal general, Cándido Conde-Pumpido.

Obama se mostró «preocupado» por la politización que se está haciendo de la desclasificación de documentos de la anterior Administración en los que se autorizaba el empleo de la tortura. «Me preocupa que esto llegue a estar tan politizado que dificulte nuestra capacidad de llevar a cabo operaciones de seguridad nacional críticas» para el país, dijo.

El presidente aludía así al debate generado por la publicación, el pasado jueves, de varios documentos que detallan cómo el anterior Gobierno dio luz verde a la CIA para poner en práctica técnicas de interrogatorio consideradas ahora tortura. Por ello, dijo que si se decide abrir un proceso de investigación para que los responsables de estos documentos rindan cuenta de sus actos, entonces el Congreso debe hacerlo de manera «bipartidista».

La decisión de sacar esos documentos a la luz ha sido duramente criticada por el ex director de la CIA Michael Hayden y el ex vicepresidente Dick Cheney.

Hayden y Cheney acusan a Obama de comprometer la seguridad nacional y de revelar a los enemigos valiosa información sobre los interrogatorios a los detenidos sospechosos de terrorismo. Cheney, por su parte, pidió a la CIA que desclasifique «también» los informes que revelan el éxito de los interrogatorios y la información obtenida en ellos.

En una visita a la sede central de la CIA, Obama pidió el lunes a la Agencia que defienda los valores e ideales estadounidenses en el cumplimiento de su misión. «Al Qaeda no está constreñida por una constitución», dijo. Y añadió: «A veces parece como si estuviéramos operando con una mano atada a la espalda», Pero insistió en que lo que hace que EE UU sea «especial» es el hecho de que está dispuesto a defender esos ideales, «incluso cuando es difícil».