Washington

El secretario del Tesoro de EE UU, Tim Geithner, defendió ayer el rescate del sector bancario del país en medio de advertencias sobre una posible malversación de fondos del plan de ayuda. Geithner, que testificó ante el Congreso, habló sobre el programa público-privado impulsado por la actual Casa Blanca para eliminar los activos tóxicos.

El programa utiliza fondos del plan de rescate de 700.000 millones conocido como Programa de Alivio de Activos Depreciados (TARP por sus siglas en inglés) que fue aprobado a finales del año pasado por el anterior Gobierno estadounidense.

Pero Neil Barofsky, inspector general del TARP, dijo ayer que el plan del Tesoro para purgar los activos tóxicos, que forma parte del TARP, es susceptible de fraude y abusos. Barofsky subrayó que son necesarias reglas más estrictas contra posibles conflictos de interés.

Geitner insistió en que el programa público-privado alcanza un «deseado equilibrio» al permitir que los contribuyentes compartan el riesgo con el sector privado. Reconoció que es difícil fijar un precio a esos activos e insistió que ese obstáculo hace que a los bancos les resulte más complicado prestar y tomar dinero prestado. Dijo creer, con todo, que la presencia del sector privado introduce una necesaria competencia para fijar precios de mercado a los activos.

El informe de Barofsky indica que su oficina ha abierto 20 investigaciones preliminares asociadas con el programa de rescate de 700.000 millones. Las investigaciones van desde fraude en las inversiones del programa TARP hasta el uso de información privilegiada y corrupción pública, aunque no se dio a conocer ningún caso específico. La oficina de Barofsky lleva a cabo seis auditorías, una de ellas sobre el reciente pago de bonificaciones en AIG.