Puerto España / Oviedo, El presidente norteamericano, Barack Obama, se despidió ayer de la V Cumbre de las Américas afirmando que, a partir de ahora, «lo importante son los hechos, no las palabras», para demostrar una nueva relación en el continente. Sin embargo, Obama reconoció que en el cónclave celebrado en Trinidad y Tobago «hemos visto señales potencialmente positivas en el cambio de la relación entre Estados Unidos y Cuba y Venezuela».

Pero también «hemos visto palabras grandilocuentes, y tenemos que asegurarnos de que continuamos la tarea para conseguir resultados», dijo el nuevo inquilino de la Casa Blanca, que durante la cumbre cosechó los elogios de los líderes latinoamericanos por su oferta de una nueva «alianza entre iguales».

Obama recordó que su país ya ha dado las primeras señales de cambio en en lo tocante a Cuba, al liberalizar los viajes y los envíos de remesas hacia la isla, y ahora espera que, en contrapartida, el régimen comunista muestre señales claras hacia la democratización.

El hecho de que el presidente cubano, Raúl Castro, haya incluido los derechos humanos en los asuntos que asegura estar dispuesto a debatir con Estados Unidos representa, precisó, «una señal de progreso», que Washington va a explorar, pero son necesarios hechos como la puesta en libertad de los presos políticos.

«Creo que no cambiaremos de la noche a la mañana» la relación entre los dos países, pero ahora existe esa posibilidad, indicó el presidente norteamericano, que, como su secretaria de Estado, Hillary Clinton, el viernes, afirmó que la política de su país hacia la isla ha fracasado porque el pueblo cubano aún no es libre.

La cumbre terminó en un clima de cordialidad y con encendidos elogios de prácticamente todos los participantes. Las expectativas de una reunión borrascosa quedaron finalmente diluidas, en parte por las dotes diplomáticas y el despliegue de encanto de Obama, que consiguió arrancar elogios hasta de los mandatarios más hostiles a Estados Unidos, como el venezolano Hugo Chávez o el hondureño Manuel Zelaya. Prueba de ello es que la declaración final fue firmada por el primer ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, en nombre de todos los participantes, y no hubo vetos, sino la expresión de algunas reservas de Venezuela, Bolivia, Brasil o Argentina.

Chávez, el líder de los críticos acérrimos de Estados Unidos, lo expresó claramente: «Todo terminó como debía ser, el encuentro fue todo un éxito que derivó en un conjunto de compromisos tácitos y otros expresamente definidos».