Oviedo / Puerto España, La pelota está en el tejado de Cuba. El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, quiso dejar claro ayer con esta gráfica frase que la mejora de las relaciones entre Washington y La Habana «depende de las acciones del Gobierno cubano». Barack Obama ofreció el viernes al régimen comunista «un nuevo comienzo», después de que su secretaria de Estado, Hillary Clinton, declarase que la política estadounidense hacia la isla «ha fracasado».

Gibbs habló desde Puerto España, donde se celebra la V Cumbre de las Américas, una reunión que, a juzgar por la cordialidad y el respeto que los líderes latinoamericanos y Barack Obama se han dispensado mutuamente, puede ser vista ya como un punto de inflexión en la relación entre los países de la zona y Estados Unidos, marcada por la conflictividad y la tensión durante los ocho años de la era Bush.

«El presidente cree que debemos cambiar la política» hacia Cuba y ya ha dado pasos en este sentido con el levantamiento de las restricciones a los viajes y remesas de familiares a la isla, explicó Gibbs. Ahora, añadió, «esperamos ver lo que Cuba está dispuesta a hacer».

El portavoz de la Casa Blanca sugirió, entre otras medidas, la puesta en libertad de los presos políticos, que el Gobierno cubano deje de interferir en las remesas enviadas desde territorio norteamericano y el respeto de derechos como la libertad de prensa. El régimen cubano, insistió, debe «mostrar voluntad de que también quiere un cambio en la relación».

El pasado miércoles, el presidente cubano, Raúl Castro, expresó su disposición a hablar «de todo», pero «en igualdad de condiciones» y con respeto hacia la soberanía de la isla. «Las acciones siempre van a hablar más alto que las palabras», contestó ayer Gibbs, quien indicó que ahora Cuba tiene «una estupenda oportunidad de adecuar sus obras a sus palabras».

El anuncio de la Casa Blanca fue el colofón a una catarata de declaraciones en favor del levantamiento del embargo a Cuba, en una cumbre que está siendo monopolizada por la cuestión del bloqueo, pero en la que los apretones de manos entre Obama y algunos de los críticos más acérrimos de Estados Unidos (así, los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Nicaragua, Daniel Ortega, y Bolivia, Evo Morales) dan a entender que los conflictos de años pasados han quedado atrás.

«No estoy interesado en hablar por hablar. Pero creo que podemos llevar la relación entre Estados Unidos y Cuba en una nueva dirección», sostuvo el viernes por la noche Obama, en el arranque de la cumbre que acoge la capital de Trinidad y Tobago. «Estados Unidos busca un nuevo comienzo con Cuba», prosiguió el mandatario. Pero, en su discurso, el Presidente de EE UU no sólo ofreció «un nuevo comienzo» a Cuba. También prometió una nueva relación a todo el continente, basada en «una alianza de iguales». «No hay un socio principal y otro menor en nuestras relaciones; simplemente hay una implicación basada en nuestro respeto mutuo, nuestros intereses comunes y nuestros valores compartidos. Estoy aquí para lanzar un nuevo capítulo de acercamiento que continuará durante mi mandato», dijo.

Todo ello llegó después de que los llamamientos de algunos líderes a la supresión del bloqueo a Cuba hicieran presagiar una tormenta política. La primera en hacerlo fue la presidenta argentina, Cristina Fernández, y su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, dijo sentir «vergüenza» por estar en una cumbre sin Cuba y Puerto Rico.

Por su parte, Chávez (a quien la Casa Blanca recordó que «los apretones de mano no son suficientes, son necesarios actos»), anunció que los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) no intentarán cambiar la declaración final de la cumbre, pero que no la firmarán, en desacuerdo por la ausencia de Cuba de la reunión. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, propuso que el organismo debata en su próxima asamblea general, el próximo mes de junio, la derogación de la decisión tomada en 1962 de suspender la pertenencia de Cuba a la institución.