Bagdad

La oleada de recientes ataques en Iraq, que ayer dejó 18 soldados muertos en el oeste del país, ha despertado los temores de que vuelva la violencia al país árabe, en un momento en el que EE UU se prepara para retirar sus tropas.

Según analistas iraquíes, los atentados, que ocurren tras meses de calma relativa y han causado ya un centenar de muertos en diez días, vuelven a poner sobre la mesa la cuestión de si el Ejército y las fuerzas de seguridad iraquíes serán capaces de controlar la situación, tras el repliegue total de EE UU a finales de 2011.

Precisamente, el ataque perpetrado ayer fue contra una base militar iraquí en Habaniya, a unos 70 kilómetros al oeste de Bagdad, donde al menos dieciocho uniformados murieron y 53 resultaron heridos, después de que un suicida detonara un cinturón de explosivos en la cantina del cuartel.

Un día antes, once personas perdían la vida y otras 23 resultaban heridas en otro atentado suicida en Kirkuk, 250 kilómetros al norte de Bagdad, donde un terrorista empotró su coche, cargado con explosivos, contra un minibús que transportaba a trabajadores de la Compañía de Petróleo del Norte de Iraq.

Tal es la inquietud creada ante los atentados, que el jeque Abdelmahdi al Karbali, representante del ayatolá Alí Sistani, máxima autoridad chií del país, advirtió en su sermón del viernes pasado de que los actos de violencia «deberían actuar como una campana de alarma para todos los iraquíes».

Calma relativa

Los ataques se producen tras un período de relativa tranquilidad en Irak, que vive inmerso en un conflicto armado desde la invasión, que encabezó EE UU, en marzo de 2003 para derrocar el régimen de Sadam Husein.

Ahora, el Ejército de EE UU se prepara para iniciar el repliegue de sus tropas en septiembre próximo, cuando está previsto que 12.000 de sus 147.000 soldados, presentes en Irak, sean evacuados en una retirada que culminará en diciembre de 2011. El analista Samir Nazem considera que «el repliegue de las tropas estadounidenses de Irak será catastrófica, especialmente porque las fuerzas de seguridad (iraquíes) todavía son incapaces de tratar con estas situaciones», en referencia a los ataques.

Sin embargo, los militares de EE UU tampoco se han librado de los atentados. El viernes pasado, cinco soldados estadounidenses y dos agentes iraquíes fallecieron en otro ataque suicida.