Washington

El presidente de EE UU, Barack Obama, se declaró ayer «decidido a poner fin a la amenaza de la piratería» tras el rescate, el domingo, del capitán Richard Phillips, que estuvo secuestrado en el océano Indico desde el miércoles. En unas breves declaraciones, Obama expresó su «orgullo» por la operación militar llevada a cabo para liberar a Phillips, en la que murieron tres de los piratas que lo mantenían secuestrado.

La operación militar, protagonizada por fuerzas especiales de la Marina, contó con la aprobación personal de Obama, que dio a los responsables castrenses autoridad para rescatar al rehén si consideraban que la vida de Phillips corría peligro. Un pequeño grupo de francotiradores abrió fuego contra los piratas somalíes que mantenían secuestrado al capitán tras determinar que Phillips estaba en situación de «peligro inminente».

Las fuerzas estadounidenses viajaban a bordo del destructor "USS Bainbridge", que se encontraba a sólo unos 25 o 30 metros del bote salvavidas en el que los piratas mantenían a Phillips. Momentos antes del ataque, los captores apuntaban al capitán con fusiles AK-47, relató el domingo el vicealmirante William Gortney, jefe del Mando Central Naval de EE UU.

Phillips fue secuestrado el miércoles cuando los piratas abordaron su buque, que se dirigía a Mombasa con un cargamento de contenedores de comida del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas. El capitán se ofreció entonces como rehén para garantizar la vida de los tripulantes de su barco, y los piratas amenazaron con matarlo si no se les pagaba un rescate de millón y medio de dólares.

Golpeados por el rescate, los piratas somalíes amenazaron ayer con matar a cualquier ciudadano de EE UU y Francia que encuentren en los barcos que transitan por la zona marítima en la que actúan. Abdi Kolis, cabecilla de una banda de piratas que tiene varios buques nodriza, aseguró que los militares estadounidenses «engañaron» a los cuatro piratas que retenían a Phillips.

Ayer, los piratas mantenían secuestrados cerca de la costa norte de Somalia un remolcador italiano y dos barcos egipcios con un total de 40 tripulantes a bordo, según informaron las autoridades locales y testigos residentes en la zona.