Bagdad

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aterrizó ayer en Irak en una visita sorpresa tras el fin de su gira europea. Obama explicó que su escala en territorio iraquí tenía por objeto «expresar su agradecimiento a los soldados» allí desplegados y su «extraordinario trabajo».

El Presidente indicó que aún queda mucho trabajo por hacer, pero «hemos logrado progresos políticos significativos» en Irak, donde ha dispuesto el fin de las operaciones de combate y la salida de la mayoría de los actuales 144.000 soldados allí desplegados para agosto de 2010.

A juicio del inquilino de la Casa Blanca, con la celebración de elecciones en Irak el próximo diciembre «muchas de las cuestiones pendientes pueden empezar a resolverse».

El plan original de Obama era ir en helicóptero a Bagdad para reunirse con el presidente y el primer ministro iraquíes, Yalal Talabani y Nuri al Maliki, respectivamente. Sin embargo, el mal tiempo lo impidió, y Obama se desplazó por carretera a la base aérea de Camp Victory.

La visita del Presidente a Irak es la primera desde su llegada a la Casa Blanca y se produce después de registrarse un aumento de la violencia en el país, tras meses de descenso. El lunes estallaron seis coches bomba en barrios de mayoría chií en Bagdad, que dejaron 34 muertos y más de 130 heridos, mientras que ayer un atentado similar causó al menos ocho víctimas mortales.

De otro lado, Obama visitará Israel y Cisjordania en junio para expresar su apoyo al proceso de paz, informó el diario israelí "Haaretz". El lunes, en Ankara, Obama defendió el proceso de paz iniciado en 2007 en Annapolis, es decir, la solución «dos estados para dos pueblos», una iniciativa que el nuevo ministro de Exteriores hebreo, Avigdor Lieberman, juzga «muerta». Ayer, en Estambul, Obama pidió «voluntad y valentía» a palestinos e israelíes, mientras el Estado hebreo ensayó con éxito un misil balístico "Arrow II".