Ankara, EE UU «no está en guerra con el Islam»: éste es el claro mensaje de conciliación que su presidente, Barack Obama, envió ayer al mundo musulmán a través de un discurso pronunciado en el Parlamento turco. Obama se encontraba ayer en Ankara en la jornada inicial de una visita de dos días a Turquía, la primera como presidente a un país de mayoría islámica. La visita tiene como objetivo no sólo recuperar los lazos con un aliado estratégico sino también tender puentes al mundo musulmán.

Las relaciones entre Turquía, fiel aliado de Washington durante años, y EE UU se deterioraron a raíz de la invasión de Irak (2003), a la que Ankara se oponía. Turquía llegó incluso a negarse a permitir que las tropas de EE UU entraran en Irak por el norte desde su territorio, obligando a que toda la invasión se hiciera desde el sur (Kuwait) e impidiendo el efecto de pinza sobre Bagdad que habían diseñado los estrategas del Pentágono.

«EE UU no está en guerra con el islam. De hecho, nuestra alianza con el mundo musulmán es crítica para neutralizar una ideología marginal que la gente de todas las creencias rechaza», afirmó Obama, en alusión a los grupos terroristas islámicos.

El presidente aseguró que la nueva relación que ofrece al mundo islámico busca «un amplio acercamiento basado en un mutuo respeto y en intereses compartidos».

«Escucharemos cuidadosamente, resolveremos malentendidos y buscaremos terreno común. Seremos respetuosos, aunque no estemos de acuerdo. Y transmitiremos nuestra profunda apreciación por la fe musulmana», subrayó Obama, quien recordó que él mismo vivió en su infancia en un país de mayoría islámica, Indonesia.

Su mensaje no se limitó al mundo musulmán en general. El líder demócrata pasó revista a algunos de los principales temas pendientes de resolución, incluido el conflicto palestino-israelí. En un mensaje indirecto hacia el nuevo Gobierno israelí de Benyamin Netanyahu (derecha), Obama reiteró su apoyo a los compromisos de Annapolis de 2007, suscritos por ambas partes y que prevén el establecimiento de dos Estados, el israelí y el palestino. Netanyahu y sus aliados de ultraderecha no se han mostrado en absoluto favorables a un Estado palestino. De hecho, el propio Obama declaró días atrás que la paz entre israelíes y palestinos se presenta difícil con el Gobierno Netanyahu.