París.- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, propuso ayer a los socios de la UE un pacto sobre la inmigración que evite regularizaciones masivas en un país o que un solicitante de refugio rechazado en un Estado pueda ser aceptado en otro. Sarkozy y la canciller alemana, Angela Merkel, clausuraron en París una convención sobre el futuro de Europa organizada por el partido conservador y gubernamental francés, la UMP, a la que también asistieron el presidente del PP español, Mariano Rajoy y el de la italiana Alianza Nacional, Gianfranco Fini.

Merkel y Sarkozy se comprometieron a trabajar «mano a mano» para que la próxima presidencia francesa de la UE sea un éxito, permita llevar adelante una «gran ambición» y lograr que «Europa cambie las cosas». El presidente galo detalló un pacto sobre la inmigración que se base en normas comunes, tanto para organizar los flujos de extranjeros como para expulsar a los ilegales y ayudar al desarrollo de los países de origen. En el pasado, Sarkozy empleó duras palabras para los Gobiernos de España y de Italia por llevar a cabo regularizaciones de centenares de miles de inmigrantes. Ayer advirtió que una acción así no puede volver a realizarse en la UE porque afecta a todos los Estados miembros. Por eso, dijo, el pacto debe incluir que un Estado no llevará a cabo regularizaciones amplias de inmigrantes sin el consentimiento de sus socios. Merkel no aludió a ese asunto, pero sí a la preferencia de que Turquía tenga una relación privilegiada con la UE pero sin adherirse a los actuales Veintisiete.