Washington.- Las primarias demócratas de Carolina del Sur suponen el primer test a la minoría afroamericana del país, y una nueva oportunidad para que el senador de color Barack Obama se reponga de sus últimas derrotas frente a Hillary Clinton. Si bien la población negra no rebasa el 30 por ciento en este estado sureño, entre los votantes demócratas es superior al 50, lo que ha convertido a este colectivo en el principal objetivo de los tres aspirantes presidenciales.

Las encuestas apuntan como favorito a Barack Obama, quien al principio de la campaña ganó por sorpresa en Iowa, pero posteriormente fue derrotado en Nuevo Hampshire y Nevada por Hillary Clinton. Otro fracaso ahora sería un serio revés para Obama de cara al "supermartes" del 5 de febrero, en el que más de 20 estados acuden a votar y en el que hay en juego más de la mitad de los delegados que deben proclamar un candidato en la Convención Demócrata en agosto.

Según la encuesta de Zogby para Reuters y C-Span, Obama obtendrá en Carolina del Sur un 15 por ciento más que la ex primera dama. El senador John Edwards se coloca en tercer lugar con el 19, cifra que ha crecido en los últimos días. Con tanto en juego, es normal que la batalla entre los demócratas haya derivado en los últimos días a un nivel de virulencia verbal y radicalización que no se había visto hasta ahora. Tras un duro debate en televisión el pasado lunes, Hillary Clinton decidió, en un intento de minimizar su posible derrota en Carolina del Sur, viajar a otros estados con más posibilidades, y dejar a su marido plantando cara a Obama.

Fue Bill Clinton, y no Hillary, en el que se enzarzó con Obama en un cruce de acusaciones sobre su historial de la defensa de los derechos civiles y el apoyo a la comunidad afroamericana.

El resultado ha sido una enorme polarización racial entre los votantes de Carolina del Sur, que derivará, según se espera, en una de las mayores participaciones de votantes en la historia del estado.

En los últimos días, Obama se ha quejado de la agresividad de Bill Clinton. Algunos observadores han asegurado, que parecía que el ex presidente estaba luchando por un tercer mandato. Obama dio un giro y mostró el viernes su lado más amable y optimista. «Cuando iba veinte puntos por debajo de las encuestas, los Clinton solo decían cosas buenas sobre mí. Fue ganar en Iowa, y sacaron los cuchillos» dijo en uno de sus últimos actos electorales.

Los republicanos están ahora concentrados en Florida, el estado que celebrará sus primarias el martes y que supone la gran esperanza para el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien no ha obtenido hasta ahora ninguna victoria.