Jerusalén.- El viceministro israelí de Defensa, general Matán Vilnaí, declaró ayer a la emisora de las Fuerzas Armadas que Israel se desconectará de Gaza, después de que milicianos palestinos derribaran el miércoles la valla fronteriza con Egipto. Vilnaí dijo que «el esfuerzo (de Israel) para desconectarse de Gaza» -que empezó en agosto de 2005 con la evacuación de los asentamientos judíos- «continuará pues queremos dejar de proporcionarles electricidad, agua potable y medicinas, que tendrán que recibir de otras fuentes». De momento, el Gobierno de Ehud Olmert no ha debatido esa medida.

Olmert afirmó el miércoles por la noche que, a pesar de los obstáculos y la situación en Gaza, continuará con todas sus fuerzas negociando (la paz) con el presidente palestino, Mahmud Abás.

Tras una consulta con oficiales superiores israelíes, Vilnaí decidió mantener cerrados los cinco pasos fronterizos con Gaza y cortadas las relaciones económicas con ese territorio. No obstante, continuó el abastecimiento de fuel y gas «por razones humanitarias» para la planta palestina de electricidad y los generadores de hospitales, así como de gasolina para ambulancias y los vehículos de la Agencia de la ONU de ayuda a los refugiados palestinos, un 70 por ciento de la población.

El abastecimiento de hidrocarburos se interrumpió completamente hace seis días y se reanudó parcialmente el martes, cuando 860.000 habitantes de Gaza y los hospitales estaban sin electricidad.

Un líder del movimiento islámico Hamás, Ahmed Yusef, advirtió, por su parte, de que Israel se enfrenta a la posibilidad de que el millón y medio de palestinos de Gaza penetre en Israel de la misma manera que cientos de miles han entrado en Egipto. El movimiento de Gaza a Egipto continuó ayer, si bien el flujo predominante se producía en el sentido de regreso a la franja. Los que vuelven lo hacen cargados con todo tipo de productos.

Eso sí, las fuerzas de seguridad egipcias desplegadas en el paso fronterizo de Rafah impidieron que cientos de palestinos a bordo de vehículos cruzasen desde la franja a Egipto. De hecho, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, que el miércoles autorizó la riada de palestinos a pie, dio instrucciones de detener en la frontera a cualquier palestino que intente entrar en Egipto de modo ilegal.

Mientras, la comunidad internacional siguió condenando la política israelí en Gaza y pidió que levante el bloqueo y reabra las fronteras. Sin embargo, EE UU exigió que la declaración del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la crisis en Gaza, que se negocia desde hace tres días, incluya una condena a los ataques con cohetes del movimiento radical Hamás contra Israel para poder apoyarla.