Gaza.- El bloqueo que Israel mantiene desde hace siete meses sobre la franja de Gaza -reforzado la pasada semana- saltó por los aires ayer de madrugada cuando entre 350.000 y 400.000 palestinos cruzaron a Egipto por el paso de Rafah después de que activistas del movimiento islámico Hamás derribasen con dinamita y excavadoras la valla fronteriza. La valla fue construida a instancias de Israel, que abandonó Gaza en 2005, para evitar la entrada indiscriminada de personas en la Franja.

El éxodo masivo de palestinos -la cuarta parte de la población de Gaza- causó alarma en Israel y Egipto pero la inmensa mayoría de las personas que atravesaron la línea divisoria quería tan sólo comprar comida, combustible, tabaco y otros bienes escasos en la franja por el bloqueo israelí.

Según pudo comprobar «Efe» en el paso de Rafah, algunos regresaban con cabras, ovejas y televisores para revenderlos mucho más caros en Gaza, donde Israel sólo ha dejado entrar seis tipos de alimentos básicos desde que Hamás expulsó en junio a las fuerzas leales al presidente palestino, Mahmud Abás.

La carretera entre la ciudad de Gaza, al norte de la franja, y Rafah está ocupada desde primera hora de ayer por cientos de camiones, autobuses y coches atestados de gente. «Es el resultado natural del estrangulamiento y el bloqueo impuesto a los civiles palestinos en Gaza», dijo el portavoz de Hamás, Sami Abu Zuhri.

Poco queda ya en pie de la valla fronteriza, después de que, de madrugada, militantes islamistas abrieran quince boquetes con explosivos y, por la mañana, echaran abajo con excavadoras la mayor parte de la cerca.

Por orden del presidente de Egipto, Hosni Mubarak, las fuerzas de seguridad egipcias se limitaron a ver pasar a la multitud, mientras los activistas de Hamás se hacían con el control de la situación y organizaban una fila de entrada y otra de salida. Los milicianos islamistas radicales inspeccionaron incluso las bolsas de quienes regresaban a la Franja y confiscaron siete pistolas que trató de introducir un hombre, según medios locales.

El Ministerio israelí de Exteriores recordó en un escueto comunicado a Egipto su «responsabilidad de asegurar el correcto funcionamiento» de su frontera con Gaza, a tenor de los acuerdos firmados en 2005 tras retirar a sus colonos y soldados de la Franja.

Estos pactos obligan a Egipto a controlar las infiltraciones y el contrabando de armas hacia Gaza desde su suelo a través de túneles subterráneos y dejan en manos de un cuerpo de inspectores de la Unión Europea (UE) la supervisión del paso de Rafah, cerrado desde el pasado junio. En declaraciones a la prensa de su país, altos mandos militares israelíes calificaron la ausencia de valla fronteriza de «riesgo de primera categoría para la seguridad de Israel» por la potencial entrada de terroristas y explosivos.

Fuentes de Hamás calculan que se permitirá a los palestinos cruzar la frontera al menos durante las próximas 24 horas, antes de restablecer el orden en la zona. El dirigente de facto en Gaza, el islamista Ismail Haniye, aprovechó la marea humana para pedir a Egipto y al movimiento nacionalista Al Fatah, que lidera Mahmud Abás, un nuevo acuerdo sobre la gestión de las fronteras de Gaza. El líder de la Oficina Política de Hamás, Jaled Mishaal, instó desde Siria a los gobiernos árabes e islámicos a romper el bloqueo impuesto por Israel.

Por su parte, Israel anunció que mantendrá las restricciones a la entrada de productos a Gaza si se mantiene el lanzamiento de cohetes contra su territorio. En todo caso, el Ejército hebreo continuó sus operaciones militares de castigo, que, en los últimos días se han cobrado decenas de vidas. Las operaciones de ayer causaron la muerte de un agricultor. A última hora de la tarde, al menos una decena de tanques penetraron en el norte de Gaza, en las inmediaciones de la población de Beit Hanún.