Colombia.- «Nosotras empezamos a planear y cuando se presentó la oportunidad nos fuimos, pero no contamos con suerte porque nos perdimos. No alcanzamos a llegar muy lejos, ni a salir del círculo de la guerrilla en el que estábamos». De esta forma narraba ayer la ex rehén colombiana Clara Rojas, liberada el jueves por la guerrilla de las FARC tras casi seis años de cautiverio, su intento de escapar de sus secuestradores junto con la ex candidata a la presidencia de Colombia Ingrid Betancourt, secuestrada por la guerrilla desde 2002 y aún su prisionera. Señaló que después de la fallida fuga su amistad con Betancourt se deterioró porque se culpaban mutuamente del fracaso. Entretanto, los guerrilleros las alertaron de los riesgos de escapar con intimidación, llevándoles un tigre muerto y dejando serpientes y tarántulas en el lugar donde dormían.

Rojas, que durante su cautiverio concibió, gestó y dio a luz a su hijo Emmanuel tras una relación con uno de los guerrilleros, confesó que recibió tratos especiales durante su embarazo. En cuanto a la paternidad de Emmanuel, Rojas afirmó que jamás pudo contarle nada al padre y que ignora si vive.