Manchester.- Hillary Clinton respiró ayer aliviada tras ganar el martes contra todo pronóstico las primarias demócratas en New Hampshire, pequeño estado del nordeste de EE UU. En el lado republicano fue elegido el ex senador John McCain, prisionero de guerra en Vietnam, quien regresa con fuerza a la carrera presidencial que tuvo que abandonar en 2000 en beneficio del actual presidente Bush.

La victoria de la senadora por Nueva York sorprendió incluso a sus seguidores ya que los sondeos auguraban una contundente victoria del senador por Illinois Barack Obama, ganador la semana pasada de los caucus de Iowa, la primera cita de la larga temporada de primarias en EE UU.

Pero la ex primera dama, que se mostró altanera tras su derrota en Iowa, le dio la vuelta a la tortilla en el último momento al presentar una imagen mucho más humana y cálida que en días anteriores. En efecto, Hillary llegó hasta las lágrimas durante una pequeña reunión con amas de casa horas antes de la apertura de los colegios.

Según los analistas, esas lágrimas, vistas en todo EE UU por televisión, le dieron el triunfo en un Estado en el que dominan los electores independientes, que se inscriben como tales y sólo en el último momento declaran si van a elegir al candidato demócrata o al republicano. Al final, Clinton se hizo con el 39% de los votos demócratas de New Hampshire, seguida de Obama (36%) y el ex senador John Edwards (17%).

En un tono cálido y relajado, Clinton aseguró tras su victoria: «He encontrado mi propia voz» en New Hampshire. «Durante una semana os he escuchado a todos vosotros, y eso me ha permitido encontrar mi propia voz», dijo llena de emoción y arropada por su marido, el ex presidente Bill Clinton y su hija, Chelsea.

«Hablé con mi propia voz y me habéis respondido. Habéis votado con la cabeza y el corazón», reconoció a una audiencia eufórica por el triunfo. Insistió Hillary Clinton en que su victoria demuestra que el pueblo de EE UU «sabe lo que hay en juego» y prometió que de convertirse en presidenta trabajará para que todo el mundo pueda desarrollar su potencial.

A su vez, Obama -que ha centrado su discurso en la necesidad de cambio y en el rechazo de las aportaciones de grandes empresas y grupos de presión- felicitó a su rival y, al igual que ésta, prometió que retirará las tropas de Irak si llega a la Casa Blanca.

No obstante, el rival de Clinton, que no tira la toalla, anunció que seguirá con más fuerza su lucha, ahora centrada en el resto de Estados -la mayoría- que deben celebrar primarias. La cita clave es el "supermartes", el 5 de febrero, día en el que se disputan 22 primarias simultáneas, incluidas las de California y Nueva York, que eligen un alto número de delegados a las convenciones en las que los partidos deciden su candidato a la Casa Blanca.

En cuanto a los republicanos, no hubo sorpresa. McCain, tal y como estaba previsto, se alzó con la victoria, repitiendo la de 2000, cuando sacó una diferencia de casi 20 puntos sobre Bush. En éste su segundo intento, McCain, un «duro» que no está dispuesto a retirar las tropas de Irak, se impuso con el 36 por ciento de los votos al ex gobernador de Massachussetts, Mitt Romney, que quedó en segundo lugar con el 31 por ciento. En tercer lugar se colocó, con el 11 por ciento de los votos, el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, quien no ha podido repetir el triunfo que logró en los caucus de su partido en Iowa la semana pasada. En sus primeras declaraciones tras la victoria, John McCain, aseguró emocionado que es el hombre que «ha vuelto» para quedarse y llegar en noviembre a la Casa Blanca. «Será un gran privilegio para mí ser elegido presidente de EE UU», dijo el ex senador, quien subrayó, haciendo referencia a la lucha que libra el país contra el fundamentalismo islámico, que «este es el problema que nos debe unir a todos los estadounidenses». «No podemos permitir que la historia sea determinada por este enemigo común», dijo McCain.