Nairobi.- Los dirigentes del movimiento opositor keniano aplazaron al martes la gran manifestación prevista para ayer en Nairobi debido al bloqueo policial, mientras piden una mediación internacional a la crisis postelectoral que afecta al país. El fiscal general del Estado reclamó una investigación independiente para asegurar que los escrutinios se realizaron de forma transparente. Y el presidente Mwai Kibaki ofrece «dialogar cuando desaparezca el clima de tensión y el ambiente sea pacífico y constructivo», informó Efe.

El Movimiento Democrático Naranja (ODM) de Raila Odinga se vio obligado ayer a suspender la marcha pacífica con la que la oposición pretendía protestar contra el resultado de las elecciones generales celebradas el pasado 27 de diciembre. La masiva presencia policial y el uso de gases lacrimógenos y cañones de agua contra los que pretendían alcanzar el parque Uhuru, lugar donde había sido programada la concentración, hicieron congelar la protesta hasta el próximo martes 8 de enero.

Pese a la nueva fecha establecida por el ODM, algunos medios locales, como el periódico "The Nation", afirman que la manifestación podría tener lugar hoy.

La tensión y los disturbios se desataron en Kenia el sábado pasado, tras conocerse los resultados de los comicios que otorgaron la victoria al presidente en funciones Mwai Kibaki, jefe de filas del Partido de Unidad Nacional (PNU).

El ODM asegura que Kibaki fue proclamado vencedor en las urnas con un millón de votos fraudulentos y la misión de los observadores de la Unión Europea ha puesto en duda la credibilidad del escrutinio.

William Ruto, Norman Nyagah y Najib Balala, tres de los cinco miembros del llamado Pentágono, la cúpula ejecutiva del ODM, iniciaron a las 14.00 hora local (11.00 GMT) una marcha que pronto anularon debido a los numerosos controles policiales que intimidaban a los manifestantes.

En la manifestación no se encontraba el propio Odinga, que prefirió dirigirse a la morgue de Nairobi para comprobar el número de muertos registrados en los últimos siete días, que según fuentes oficiales alcanza los 300 en todo el país. El fiscal general del estado, Amos Wako, pidió la apertura de una investigación con carácter urgente para verificar la transparencia del recuento, como ya pidió el miércoles el presidente de la Comisión Electoral, Samuel Kivuitu. En la capital la situación sigue en punto muerto. En el resto del país la situación es distinta. En Eldoret y Nakuru, al oeste de Nairobi, prosigue el éxodo de familias de la etnia kikuyu, a la que pertenece el Kibaki.

Kibaki rompió su silencio ayer y condenó los actos violentos que se han extendido por el país, instando a aquellos que denuncian los resultados de las elecciones a acudir a la justicia. Prometió que «el Gobierno perseguirá firmemente a los autores de actos violentos» y ofreció diálogo.

La UE y EE UU acordaron ayer que presionarán para la formación de un gobierno de coalición en Kenia mientras el presidente estadounidense George W. Bush dijo que «es muy importante para la población de Kenia que no se extienda la violencia». UE y EE UU estudian enviar una misión conjunta al país a petición europea.