Bagdad.-La amenaza de guerra civil en Irak continuó expandiéndose ayer tras la muerte de más de 50 personas en un atentado con coche bomba en Kerbala, ciudad santa de los chiitas situada al sur de Bagdad, y con la matanza de 13 miembros de una familia chiita en el noreste de la capital. Kerbala, que no está cubierta por el toque de queda durante el día, es el lugar donde está enterrado el imán Hussein y su hermano el imán Abbas, nietos del profeta Mahoma, por lo que es considerado uno de los lugares sagrados por los chiitas.

En Buhriz, unos 60 kilómetros al norte de Bagdad, hombres armados irrumpieron en la residencia de una familia chiita matando a trece de sus miembros, según informó la Policía. La localidad, un bastión de la insurgencia suní, ha sido escenario reiterado de la violencia sectaria.

Mientras, en Bagdad, al menos una persona murió y otras dos resultaron heridas por los disparos realizados por hombres armados durante el funeral de la conocida periodista de la cadena Al Arabiya que fue asesinada el pasado miércoles mientras cubría el atentado con bomba contra la Mezquita Dorada de Samarra. Esa voladura desencadenó el actual proceso de violencias entre miembros de las dos ramas principales del islam.

Unas 150 personas, entre ellas numerosos periodistas, recorrían las calles de la zona de Abu Ghraib, en el oeste de la capital, durante la procesión funeraria cuando se produjo el ataque, según informó el corresponsal de la cadena Al Arabiya, que buscó refugio en la casa de un granjero. «Recordamos que estamos en una ceremonia fúnebre, somos personas normales», señaló en directo desde el lugar de los hechos el corresponsal.

Soldados de refuerzo

Las fuerzas de seguridad respondieron a los disparos y el Ejército envió a sesenta soldados de refuerzo al lugar de los hechos. El ataque se produjo cerca de la residencia de Harith al Dhari, líder de la influyente asociación clerical suní Asociación de Escolásticos Musulmanes, cuyos guardias participaron en el incidente.

Al menos dos policías y un civil resultaron heridos en el tiroteo, según fuentes policiales que precisaron que uno de los agentes falleció poco después por las heridas sufridas. También ayer, una mezquita sunita fue atacada en Bagdad, un día después de que lanzaran explosivos contra otra en Tuz Jormato, al norte de la capital.

Desde el miércoles, son más de 200 las personas que han muerto en los persistentes enfrentamientos que han puesto en pie de guerra a chiítas y sunitas, una violencia sectaria que, según numerosos observadores, podría abocar a Irak a una guerra civil.

Por otra parte, la Policía iraquí encontró los cuerpos sin vida de 14 policías junto a tres vehículos calcinados cerca de la mezquita sunita de Findi al Kubaisi, en el barrio de Shurta, al suroeste de la ciudad. Hasta el cierre de esta edición, se desconocían las causas de estas muertes. El Ministerio de Interior iraquí anunció ayer una prohibición de 24 horas para la circulación de cualquier vehículo de motor en Bagdad y sus alrededores que dio comienzo a las cuatro de esta pasada madrugada.