Bagdad.- Irak vivió ayer un jornada de intensos enfrentamientos religiosos entre sunitas y chiitas que hacen temer el desencadenamiento de una guerra civil. Un grupo de sunitas -de dos a cuatro, según fuentes- vestidos de militares hicieron explotar dos potentes bombas en la Mezquita Dorada, en Samarra, destrozando por completo su cúpula y desencadenando una oleada de represalias chiitas. No menos de 29 mezquitas sunitas sufrieron ataques y en ellos murieron al menos siete personas, entre las que figura un clérigo de esa rama del Islam.

La mezquita de Askariya o Mezquita Dorada, situada a 95 kilómetros al norte de Bagdad, es una de de las más veneradas por los chiitas iraquíes, ya que alberga las tumbas de dos relevantes imanes y, según la tradición, está levantada en el lugar donde desapareció el imán Mehdi, en el año 878. Los fieles peregrinan al lugar para orar por su regreso.

Tras la explosión, miles de chiitas se congregaron para reclamar que se haga justicia. «Pedimos una investigación para que los criminales sean castigados. Si el Gobierno no lo hace, tomaremos las armas y los perseguiremos», declaró uno de los manifestantes.

El primer ministro de Irak, Ibrahim Jaafari, chiita, compareció en directo en televisión para declarar un luto nacional de tres días. El presidente, el kurdo Jalal Talabani, advirtió de que las acciones extremistas están empujando al país hacia una guerra civil. «Estamos afrontando una gran conspiración contra la unidad iraquí», afirmó. «Todos deberíamos unirnos para prevenir el peligro», sentenció.

Formación de Gobierno

Talabani condenó el ataque y pidió contención afirmando que el ataque de Samarra busca sabotear las difíciles conversaciones para formar un Gobierno de unidad nacional tras las elecciones del próximo 15 de diciembre.

Al Fatah deja abierta la puerta a entrar en el Gobierno de Hamas

El líder de Al Fatah en el Parlamento palestino, Azzam al Ahmed, anunció ayer que el movimiento del presidente Mahmud Abbas está de acuerdo «en principio» en entrar a formar parte del nuevo Ejecutivo palestino, que previsiblemente estará dirigido por los radicales islámicos de Hamas. Al Fatah reclama para ello la elaboración de un programa de gobierno y ha puesto de manifiesto que por el momento no hay divergencias insalvables con Hamas.

El diario palestino "Al Ayam" informó, por su parte, de que el Parlamento palestino, en el que Hamas tiene 72 de los 128 escaños, llevará a cabo una islamización de las leyes locales, sobre todo en lo referente a los castigos por consumo de alcohol y por adulterio.