Bruselas.-La UE cumplió ayer el último trámite político necesario para aprobar de forma definitiva una directiva que obligará a las empresas de telecomunicaciones a retener durante un período de seis a 24 meses los datos de las comunicaciones telefónicas y electrónicas en el marco de la lucha contra el terrorismo.

Tras su aprobación ayer en el Consejo de ministros de Justicia e Interior, sólo falta la publicación del texto en el Diario Oficial de la UE y a partir de ese momento se iniciará el período de transposición de 18 meses, por lo que se espera que la medida entre en vigor durante el segundo semestre de 2007.

La directiva abarca las llamadas telefónicas, incluidas las perdidas y los mensajes de texto, así como los correos y comunicaciones electrónicas. Los datos que se retendrán serán «los necesarios para localizar e identificar la fuente de una comunicación», según afirma la norma.

Esto significa que se retendrán los números de teléfono de origen y destino, los nombres y direcciones de las personas que llaman y son llamadas, así como el servicio telefónico utilizado. En el caso de los teléfonos móviles, se añade el identificador del equipo. Para internet se retendrán las direcciones IP dinámica y estática asignadas por el proveedor de acceso, el nombre y dirección del usuario y los datos sobre la hora, fecha y duración de cada comunicación.

Además, se registrará la localización del lugar desde el que se realizan las llamadas desde teléfonos móviles, de modo que quedará constancia de todo movimiento que realice un sospechoso durante una conversación telefónica con teléfono móvil.

A pesar de los votos en contra de Irlanda y Eslovaquia, que se mostraron en desacuerdo con la base jurídica de la legislación, se obtuvo la mayoría cualificada necesaria para aprobar definitivamente esta directiva, que ya había recibido en diciembre el visto bueno del Parlamento Europeo.

La UE adoptó, además, un código comunitario que regulará y reforzará el control y el paso en las fronteras exteriores, al tiempo que define más claramente las condiciones y criterios para reintroducir, de forma temporal, los controles fronterizos en el espacio Schengen. El reglamento, que entrará en vigor en la segunda mitad del año, reforzará la vigilancia pero respetando los derechos de los ciudadanos de países terceros, según destacó el comisario europeo de Seguridad, Libertad y Justicia, Franco Frattini.

El Comisario afirmó que este código «concilia la libertad de movimientos con la seguridad y la vigilancia de las fronteras exteriores». Incluye disposiciones para evitar la discriminación de los viajeros por motivos de sexo, raza, religión, discapacidad, edad y orientación sexual, lo que no estaba en la propuesta original de la Comisión y que fue introducido por el Parlamento Europeo.

Asimismo, reconoce a los ciudadanos de países terceros el derecho a apelar en caso de denegación de la entrada en la UE. Las personas que vayan a entrar en territorio comunitario deberán recibir información completa sobre cómo apelar, qué documentos necesitan para cruzar la frontera o por qué están sujetos a un segundo control.

EE UU clasifica miles de documentos que hasta ahora eran accesibles al público

Las agencias de inteligencia estadounidenses han vuelto a clasificar miles de documentos históricos que estaban disponibles al público en los Archivos Nacionales de EE UU, informó ayer «The New York Times».

Esta decisión se enmarca en un programa secreto de revisión de los archivos iniciado hace ya siete años, cuando las autoridades de inteligencia alertaron de que en 1995 el presidente Clinton había desclasificado «demasiada» información.

El programa de revisión, añade el diario, se aceleró con la llegada a la Casa Blanca del presidente Bush y tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Fuentes de los Archivos Nacionales citadas por el diario aseguran que, en virtud del trabajo de un grupo de expertos encargados de revisar toda la información desclasificada, unas 55.000 páginas han vuelto a quedar vetadas. El historiador especializado en cuestiones de inteligencia Matthew M. Aid fue quien primero se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, al constatar que algunos documentos que había utilizado y fotocopiado en el pasado ya no estaban disponibles.