Roma.- El caso del ya ex ministro Roberto Calderoli irrumpió en plena precampaña electoral italiana y el Gobierno, con un ojo puesto en las encuestas, se apresuró a distanciarse del hasta el sábado titular del Ministerio para las Reformas.

La dimisión de Calderoli por sus manifestaciones contra el Islam dio a la oposición que lidera Romano Prodi una nueva arma arrojadiza contra el primer ministro, Silvio Berlusconi, a 50 días de las elecciones generales del 9 y 10 de abril próximos.

Calderoli, de la federalista Liga Norte, renunció este sábado a su cargo en medio de la enorme polvareda levantada por su decisión de llevar una camiseta estampada con una de las polémicas caricaturas de Mahoma, lo que provocó violentas protestas en Libia en las que murieron once manifestantes.

Las frecuentes declaraciones extremistas del ministro ya habían provocado las protestas de la oposición y también las de sus socios de coalición, incluido Berlusconi.