Washington.-La tardanza en difundir el accidente de caza del vicepresidente de EE UU, Dick Cheney, que el sábado disparó por error a otro cazador, ha puesto en entredicho la política informativa de la Casa Blanca y, en particular, de Cheney.

El portavoz de la Presidencia, Scott McClellan, fue ayer acribillado a preguntas sobre por qué se tardó 24 horas en difundir los hechos. La víctima, el abogado Harry Whittington, de 78 años, fue herido en cara, cuello y pecho, y sufrió un pequeño ataque cardíaco en una cacería de codornices en un rancho tejano. Ayer se hallaba estable y había abandonado la UCI.

El incidente se produjo a media tarde (hora local) y el presidente Bush fue informado algo más tarde. Sin embargo, la oficina de Cheney no comunicó el percance hasta el domingo por la tarde, sólo cuando un periódico local publicó en su web declaraciones de la dueña del rancho.

Esta aseguró que Whittington se había apartado de los cazadores para recoger una codorniz abatida y regresó sin anunciarse, violando así los reglamentos de caza. Añadió que el abogado entró en la línea de tiro de Cheney, que abrió fuego sin verle.

McClellan admitió que no conoció los hechos hasta el domingo por la mañana, e informó de que Bush fue avisado del percance a poco de producirse, pero hasta entrada la noche no supo que el disparo era de Cheney. Numerosos periodistas han preguntado por qué difundió los hechos la propietaria y no la oficina de Cheney.

Por otra parte, la ONU hará público entre mañana y pasado un informe sobre el campo de detención de Guantánamo. La fuente confirmó así informaciones de prensa que añadían que los relatores que han evaluado la situación de los detenidos en el campo habrían solicitado su cierre, así como la liberación o el proceso judicial cuanto antes de las más de quinientas personas allí detenidas.