Bruselas / Washington.- La UE pidió ayer a los líderes religiosos y políticos musulmanes que apelen a la moderación del mundo islámico y anunció que intentará profundizar el diálogo con esos países a través de sus socios árabes del Mediterráneo y de la Alianza de Civilizaciones, una iniciativa de España y Turquía adoptada por la ONU.

Estos propósitos ante la actual ola de violencia contra Occidente fueron la principal conclusión de la reunión extraordinaria de los embajadores de los 25 en el Comité Político y de Seguridad (COPS) de la UE, convocada por Dinamarca para informar de la quema de cuatro embajadas, el sábado, en Siria y del Consulado danés en Líbano, el domingo.

Los embajadores expresaron su solidaridad con Dinamarca y con Austria, cuya embajada en Teherán fue atacada ayer. Viena convocó al embajador iraní para protestar por esta agresión.

«Lo importante es la seguridad de nuestros ciudadanos y nuestras instalaciones en cada país y hemos llamado a todas las autoridades responsables a adoptar las medidas necesarias para asegurar que ésta pueda garantizarse en la práctica», explicó la ministra de Exteriores austriaca, Ursula Plassnik, en una nota. Desde EE UU, la Casa Blanca emitió una nota de condena de las violentas protestas contra intereses europeos. Washington ya había condenado el domingo el incendio de cuatro embajadas en Damasco, del que hizo responsable a las autoridades sirias. Estados Unidos, que la pasada semana condenó en unión de Reino Unido la publicación de las candidaturas, aseguró que si bien entiende que los musulmanes puedan sentirse ofendidos, deben, no obstante, expresar su condena «de forma pacífica», por lo que instó a las partes a iniciar un diálogo constructivo sobre los hechos. En Reino Unido -cuyo primer ministro, Tony Blair, también condenó las agresiones, que consideró «completamente inaceptables»-, la policía británica fue ayer objeto de fuertes críticas por su pasividad frente a los musulmanes que durante el fin de semana ensalzaron los atentados del 7 de julio en Londres, mientras pedían venganza por las caricaturas. Políticos de todas los tendencias así como algunos dirigentes musulmanes moderados y la opinión pública británica en general se quejan de que no se detuviese a los extremistas.