Roma / Oslo.- El prefecto de la Congregación para la Causa de todos los Santos del Vaticano, el cardenal portugués José Saraiva Martins, afirmó ayer que se ha vuelto a los tiempos de los mártires tras el asesinato el domingo en Turquía del sacerdote italiano Andrea Santoro.

En una entrevista con el diario "La Repubblica", Saraiva Martins declara que «con el sacrificio de Andrea Santoro, la Iglesia ha vuelto a teñirse de rojo, el color de la sangre de sus mártires. Sucedió siempre y volverá a suceder pero no por eso la Iglesia se detendrá», dijo.

No obstante, el responsable de las Causas de los Santos comentó que este asesinato, según las primeras hipótesis a manos de un joven que gritó «Alá es grande» antes de disparar, no se puede vincular mecánicamente con actual ola de protestas en el mundo islámico.

Por otra parte, el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, habló por teléfono con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, para expresarle su condena por la quema de la embajada de su país en Siria, país al que exigirá una indemnización.

Una portavoz del Gobierno declaró que esa conversación equivale a «llevar el caso ante la ONU». El ministro de Exteriores, Jonas Gahr Store, expresó su sorpresa porque el ataque no fuera repelido por las autoridades, máxime, dijo, cuando «Siria no es conocida por sus pequeñas fuerzas del orden». Noruega confía en que no haya más ataques a sus legaciones, aunque se dice preparada «para lo peor».

Por su parte, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, lamentó ayer el asesinato del sacerdote italiano Andrea Santoro este domingo en Trabzon (Turquía) y defendió el «diálogo entre religiones y civilizaciones» como medio de «aislar» la violencia.