Jerusalén / Gaza.- Fuerzas policiales israelíes desalojaron y demolieron nueve viviendas en el asentamiento judío de Amoná, al noroeste de la ciudad cisjordana de Ramala, en una auténtica batalla campal sin precedentes en la que resultaron heridas 216 personas, de las que 166 tuvieron que ser hospitalizadas. Entre los heridos se cuentan 80 miembros de las fuerzas de seguridad israelíes y los diputados ultraderechistas Efi Eitam y Arie Eldad, que se desplazaron a Amoná para apoyar a los evacuados.

Uno de los heridos, un agente de la Policía israelí, sufre heridas de extrema gravedad en la cabeza ocasionadas por el lanzamiento de un bloque de cemento por parte de los manifestantes atrincherados en el tejado de una de las nueve viviendas desalojadas, en su mayoría adolescentes. Con el desalojo de ayer comenzó una operación para el desmantelamiento de 24 colonias -levantadas sin permiso del Gobierno- a fin de impulsar el proceso de paz con los palestinos.

En los enfrentamientos, los más duros registrados en meses, tomaron parte entre 5.000 y 6.000 efectivos policiales y militares que desalojaron a 2.000 manifestantes entre los que había colonos y ultraderechistas.

Durante tres horas y media se prolongaron las escaramuzas, los golpes, los insultos y los forcejeos entre los radicales judíos y los agentes del orden, que iban desarmados y sólo portaban equipos antidisturbios.

El primer ministro en funciones de Israel, Ehud Olmert, afirmó que los colonos han sobrepasado todos los límites, al enfrentarse y atacar a las fuerzas del orden. Su actitud «no puede más que calificarse de violenta», manifestó.

Por otra parte, un diputado de Hamás, Ated Eduán, declaró ayer que su movimiento exigirá el Ministerio del Interior en el próximo Gobierno palestino. El Ministerio es el que controla todos los organismos de seguridad, con unos 70.000 efectivos, de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Eduán reaccionó así a declaraciones del presidente de la ANP, Mahmud Abbas, quien afirmó el martes que tiene intención de transferir ese control del Poder Ejecutivo a la Presidencia en un aparente movimiento para impedir que los integristas se hagan cargo del aparato de la seguridad.

El presidente palestino se reunirá mañana en Gaza con la dirección de Hamás, cuyo líder supremo -Mussa Abu Marzuk- ofreció ayer una renovación de la tregua para «aplacar» a Occidente, con vistas a la próxima formación de gobierno, según anunciaron fuentes de Al Fatah. También fuentes palestinas negaron que entre las condiciones para formar el ejecutivo Abbas vaya a exigir a Hamás que reconozca a Israel. Sin embargo, el mandatario sí reclamará al futuro gobierno que respete «la política y las obligaciones palestinas derivadas de los acuerdos de Oslo y la Hoja de Ruta».

Mientras, el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, se reunió en El Cairo por separado con Abbas y con la ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livni. Diputados de Hamás se entrevistarán también con los posibles mediadores egipcios. En Bruselas, la delegada de la ANP advirtió a la UE que ignorar a Hamás agravaría la situación.