Washington.- El presidente de EE UU, George Bush, decidió ayer de madrugada (hora española), en su discurso sobre el estado de la Unión, acercarse a las inquietudes del americano medio, preocupado por el elevado precio de la gasolina, y criticó la «adicción al petróleo» de su país, a la vez que anunció inversiones para diversificar las fuentes de energía.

Bush pronunció un discurso sin otras novedades en unos momentos de baja popularidad (42%, según las últimas encuestas) y con la vista puesta en sus correligionarios republicanos que en noviembre se enfrentan a una cita electoral en la que se renovará la Cámara de Representantes al completo y un tercio del Senado.

Explicó el Presidente que el petróleo es una materia prima que «a menudo se importa de regiones inestables del mundo», en alusión al Golfo Pérsico, de donde EE UU obtiene el once por ciento del crudo que consume. En consecuencia, anunció la "Iniciativa de Energía Avanzada", con un aumento del 22% en investigación de energías "limpias": «Invertiremos más en plantas de carbón de emisiones cero, en tecnologías solares y eólicas revolucionarias, y en energía nuclear limpia y segura», enumeró.

Bush advirtió a los estadounidenses de que deberán cambiar el combustible de sus automóviles: se aumentará la investigación para mejorar las baterías de los vehículos híbridos y eléctricos, así como los vehículos a hidrógeno. También se privilegiará el etanol, ya que el Gobierno aportará fondos para «hacerlo práctico y competitivo en un plazo de seis años». Así se logrará otro objetivo, dijo Bush: «Sustituir para 2025 más del 75% de las importaciones de petróleo de Oriente Medio».

Previamente, en una rueda de prensa embargada hasta el final del discurso, Dan Bartlett, su asesor político, anunció que se trabaja en un programa para expandir la energía nuclear por reprocesamiento de combustible atómico.

Por lo demás, Bush, que omitió cualquier referencia a América Latina, no ofreció sorpresas. Sonriente, a veces autocomplaciente, centró su política exterior en la lucha antiterrorista, defendió las polémicas escuchas telefónicas en el interior de EE UU, y aseguró que «a largo plazo» la meta de Washington es «acabar con la tiranía en el mundo».

Con un lenguaje que en ocasiones sonó incluso mesiánico, y alguna que otra paráfrasis evangélica -«los violentos no heredarán la tierra»-, Bush declaró que frente a la amenaza terrorista, su país «no se retirará», y que «nunca se rendirá frente al mal». Para el inquilino de la Casa Blanca, «la única forma de proteger a nuestro pueblo, la única forma de proteger la paz, la única forma de controlar nuestro destino es mediante el liderazgo».

Mención especial mereció la guerra de Irak, sobre la que quiso lanzar un mensaje de optimismo, ya que su mala marcha, con más de 2.200 soldados muertos, es uno de los principales factores en la caída de su popularidad. Frente a varios veteranos de la guerra, invitados especiales, Bush insistió en que no habrá una salida prematura del país árabe -«no hay paz en la retirada»- y resaltó que la brutalidad del enemigo en Irak «no frenará el espectacular progreso de una nueva democracia».

En un repaso a las "patatas calientes" internacionales, hizo también un llamamiento a Hamás, el grupo radical islámico que arrolló en las legislativas palestinas del pasado 25 de enero, para que reconozca a Israel y deje el terrorismo. «Establecer una democracia requiere un Estado de Derecho, la protección de las minorías, y unas instituciones fuertes y transparentes que duren más que una sola legislatura», declaró.

Sus palabras más duras fueron para Irán, un país «rehén de una pequeña elite clerical» que «aisla y reprime a su pueblo», patrocina el terrorismo en Palestina y Líbano y «desafía al mundo con sus ambiciones nucleares».

En el plano interno, Bush tranquilizó a sus conciudadanos sobre la salud de la economía de EE UU, al afirmar que «es saludable y vigorosa y crece más rápidamente que las de otras importantes naciones industrializadas». Además, propuso medidas para facilitar el acceso ciudadano al sistema sanitario y para promover la competitividad de las empresas.