Londres.- La Policía británica abatió ayer de cinco disparos a un hombre «directamente relacionado» con los atentados de este jueves en tres estaciones del metro y un autobús de Londres. La Policía registró una casa e Harrow Road (noroeste de Londres) y desplegó francotiradores y equipos de desactivación de explosivos en la zona. Además cercó una mezquita en el barrio financiero después de encontrarse paquetes sospechosos.

El hombre, de origen asiático, fue visto saltar una barrera y entrar perseguido por dos policías en uno de los vagones de un tren en la estación de Stockwell (zona sur), no muy lejos de la de Oval, que fue objeto el jueves, de una de las cuatro explosiones.

El sospechoso, que al parecer llevaba un abrigo, cayó al suelo y los agentes se abalanzaron sobre él. Uno de los policías le disparó con su pistola a quemarropa. «Les vi disparando cinco veces al individuo. Nunca he asistido a nada igual en mi vida», comentó el testigo Mark Whitby.

El comisario jefe de Scotland Yard, Ian Blair, confirmó que el tiroteo está «directamente relacionado» con la operación activada para atrapar a los terroristas que intentaron el jueves volar tres convoyes del metro y un autobús.

«Al hombre le dieron el alto, pero se negó a obedecer las órdenes», explicó Blair, para subrayar que «cualquier muerte es lamentable». Fuentes de las fuerzas de seguridad declararon a la BBC que el fallecido no es ninguno de los cuatro sospechosos cuyas fotografías se divulgaron ayer con el fin de que los posibles testigos ayuden a averiguar su identidad y su posible paradero.

El tiroteo provocó la evacuación y el acordonamiento de Stockwell, así como el cierre de la línea Northern que circula por esa estación, después del caos que generó el jueves la cadena de explosiones. Esos ataques fueron casi un calco de los sangrientos atentados perpetrados el pasado día 7, que causaron al menos 56 muertos y unos 700 heridos.

El alcalde de Londres, Ken Livingstone, afirmó que la política de disparar a matar es necesaria en una ciudad en alerta máxima. «Si estás tratando con alguien que pudiera ser un terrorista suicida, si se mantiene consciente, podría activar explosivos plásticos o cualquier artefacto que tenga», señaló Livingstone. La policía por su parte quiere aumentar hasta tres meses las detenciones sin cargos.

Bombas semejantes

Como si de un milagro se tratara, el segundo atentado -cometido en las estaciones de metro de Oval, Shepherd´s Bush (oeste de Londres) y Warren Street (centro de la capital), así como en el autobús 26- no causó víctimas porque sólo estallaron los detonadores.

«Los primeros análisis muestran que una bomba explosionó parcialmente en cada uno de los lugares atacados», precisó el subcomisario Andy Hayman. «Se cree que los artefactos eran explosivos de fabricación casera guardados en bolsas o mochilas de color oscuro. Es pronto para decir cómo fueron detonadas», añadió.

Los líderes musulmanes piden a Blair que cambie la política exterior

Varios líderes musulmanes pidieron ayer al primer ministro británico, Tony Blair, que «escuche a los expertos» y cambie su política exterior de intervención en Oriente Medio, ya que está convirtiendo al Reino Unido en blanco de los terroristas.

Tras participar en un debate en Birmingham (centro de Inglaterra) organizado por la cadena de TV Sky News, importantes líderes islámicos del país coincidieron en señalar que Blair debe dejar de «engañarse a si mismo» y asumir que el terrorismo actual es en parte consecuencia de su decisiones.

Un primer paso para ese cambio sería retirar las tropas de Irak y desvincularse de la política de Estados Unidos en la región, apuntaron.

«Tony Blair debe dejar de engañarse a sí mismo y prestar atención a lo que los expertos llevan tiempo diciendo, que nuestra presencia en Irak es una estupidez», declaró el doctor Azzam Tamimi, de la Asociación Musulmana del Reino Unido.

Shahid Butt, director del periódico "The Muslim Weekly", opinó que el riesgo de atentados «se reduciría con la retirada» de las tropas del país árabe, invadido por la coalición encabezada por Estados Unidos en marzo de 2003.

«La violencia persistirá si el Gobierno británico mantiene su política exterior», reiteró Butt, para añadir que «hay mucha rabia en el mundo musulmán».

El Consejo Musulmán Británico pidió a la Policía londinense que aclare los motivos por los que se disparó contra un hombre en Stockwell. Según el portavoz del Consejo, Inayat Bunglawala, citado por la BBC, los musulmanes están preocupados por la posibilidad de que la Policía «tirara a matar». «Puede haber muchas razones por las que la Policía consideró necesario realizar cinco disparos, pero tienen que aclarar esas razones», señaló.

Las bombas eran del mismo tamaño y peso que los utilizados por los suicidas que cometieron los atentados del 7-J e incluso estarían fabricados con los mismos explosivos. Según la BBC, los terroristas que pretendían llevar a cabo los ataques en las estaciones de metro de Warren Street, Shepherd´s Bush y Oval, y en un autobús, transportaban las bombas en mochilas, ya que éstas tenían un tamaño muy similar. Una de ellas, no obstante, sería de un tamaño menor y habría sido transportada en una caja de plástico.

Según Ian Blair, el dispositivo para dar caza a estos terroristas constituye «el mayor desafío operacional» en los más de cien años de historia de Scotland Yard, ya que los agentes se enfrentan a «grandes amenazas y peligros desconocidos previamente».

La Policía desplegó ayer tiradores de élite y artificieros en Harrow Road, noroeste de la capital, donde los agentes registraron una casa en busca de los autores de los atentados, aunque no practicaron ninguna detención. Por la mañana rodearon un mezquita en el este en respuesta a una falsa alarma de bomba, si bien el cerco se levantó, tras someter la zona a un exhaustivo rastreo con perros y después de que despejar la zona ordenando a los habitantes salir de sus casas.