Londres.- La investigación de los atentados que el pasado jueves dejaron más de cincuenta muertos en tres vagones de metro y un autobús de Londres obtuvo ayer sus primeros frutos. Scotland Yard confirmó por la tarde que hay «pruebas forenses firmes» de que al menos un terrorista murió en los atentados, en el interior del metro que estalló en la estación de Aldgate. La Policía también trazó un relato pormenorizado de los hechos.

Según el responsable antiterrorista de Scotland Yard, Peter Clarke, los atentados fueron cometidos por cuatro terroristas que llegaron el jueves a las 8.30 de la mañana a Londres en trenes procedentes del condado de West Yorkshire, al norte de la capital, y cuyos rostros fueron grabados en las cámaras de seguridad de la estación de King´s Cross. Documentos de dos de ellos fueron hallados en Edgware Road y Tavistock, escenarios de los ataques a un vagón de metro y un autobús, respectivamente, por lo que se cree que también pudieron fallecer, pero este extremo aún no fue confirmado.

«Hemos analizado», dijo el responsable policial, «las grabaciones de las cámaras de seguridad, lo que ha permitido saber que esos hombres estaban en King´s Cross (una de las estaciones de metro siniestradas) a las 8.30 de la mañana», veinte minutos antes de que estallasen tres bombas colocadas en el metro londinense.

Clarke también afirmó que la Policía encontró documentación con los nombres de tres de los cuatro presuntos terroristas cerca del autobús de dos pisos siniestrado y de dos de los trenes afectados por el atentado.

De confirmarse que el atentado de Londres fue cometido por terroristas suicidas, se trataría de la segunda inmolación de islamistas en territorio europeo, después del suicidio colectivo ocurrido en Leganés (Madrid) el 3 de abril de 2004.

Aquel día, la Policía localizó la vivienda donde se refugiaba gran parte de la célula terrorista responsable del 11-M, pero en el momento en el que el Grupo Especial de Operaciones (GEO) se disponía a entrar en el piso, siete terroristas hicieron explotar el material que todavía guardaban, provocando la muerte del subinspector Francisco Javier Torronteras, de 41 años. Los siete terroristas fallecieron.

Los responsables policiales británicos aseguraron también que la «compleja investigación» se lleva a buen ritmo y confirmaron el registro de seis casas en la localidad de Leeds, en West Yorkshire, entre ellas las viviendas de los sospechosos.

También confirmaron la detención de una persona que fue trasladada a Londres para su interrogatorio. Las autoridades también hablaron del hallazgo de un vehículo en la estación de Luton, 60 kilómetros al norte de Londres. La Policía acordonó la zona y ha realizado una detonación controlada «sin riesgo para los vecinos».

Peter Clarke no admitió preguntas para salvaguardar la «seguridad» de la ciudadanía y recordó que los atentados fueron obra de fanáticos y extremistas y que, por lo tanto, no hay razón para marginar o estigmatizar a ninguna comunidad, en referencia a los brotes racistas contra los árabes que se han producido en los últimos días en Reino Unido.

Asimismo, la Policía Metropolitana agradeció la colaboración ciudadana y añadió que se tomó declaración a centenares de testigos. En total se recibieron más de 2.500 grabaciones de video y fotografías para tratar de recopilar pistas.

La información ofrecida por la Policía confirma parcialmente la ofrecida por varios medios a lo largo del día, en especial la de la cadena Sky News. Según informó una hora antes Sky, no sólo uno sino los cuatro terroristas habrían muerto en los ataques, con lo que todo apuntaría a un atentado suicida múltiple.

Una única persona fue la encargada de fabricar con explosivos militares los cuatro artefactos que hicieron explosión el jueves pasado en Londres, según "The Times".