Movilidad. Los coches eléctricos no son 100% limpios desde el punto de vista medioambiental, pero al final de su vida útil han ahorrado una gran cantidad de emisiones tóxicas a la atmósfera en comparación con los de gasolina o diésel. Así lo confirma un exhaustivo estudio de la Agencia Europea de Medio Ambiente, que desmiente algunos rumores que tratan de desacreditar a esta nueva forma de movilidad.

Por primera vez, un organismo público ha dado a conocer el dato que muchos esperaban: el porcentaje de ahorro de CO2 emitido a la atmósfera que supone un coche eléctrico respecto a uno de gasolina. La respuesta es que, como promedio, los vehículos de baterías emiten un 30% menos de contaminantes al aire.

Beterías de un coche eléctrico. | BMW

Frente a las sospechas e incertidumbres sobre la verdadera eficacia medioambiental del coche eléctrico, el informe que ha dado a conocer la Agencia Europea del Medio Ambiente no deja lugar a dudas sobre sus bondades ecológicas. Si bien es cierto que en la fase de fabricación y obtención de materias primas, el coche eléctrico provoca un impacto mayor que el ocasionado por los vehículos convencionales, el balance acaba siendo favorable a estos enchufables si se analiza el conjunto de la vida del coche, desde que nace hasta que se desguaza.

Los expertos alertan de la «guerra sucia» desatada contra el coche eléctrico en los últimos años

En la obtención de los minerales necesarios para fabricar las baterías y en el proceso de fabricación del propio coche se emiten sustancias tóxicas a la atmósfera cuya cantidad es entre 1,3 y 2 veces más elevada que si se fabricara un automóvil de gasolina. Según el informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente, ello es así porque un coche eléctrico usa de media cuatro veces más cobre y, potencialmente, más níquel, entre otros minerales, con los consiguientes impactos en el proceso de extracción y procesamiento. Al mismo tiempo, para conseguir que la carrocería sea más ligera (y aumentar así su autonomía) se emplea una mayor cantidad de materiales como aluminio, fibra de carbono o composite, que provocan también un mayor impacto. El cobalto, uno de los principales materiales para producir las baterías de coches eléctricos, junto con el litio, es un material en el centro de la polémica, porque, como explica Victoria Fuentes en motorpasion.com, «lo más preocupante es que más del 60% del cobalto proviene de la República Democrática del Congo, el país más pobre del mundo» y sometido a una gran inestabilidad. Es un elemento codiciado por los especuladores. «Media docena de fondos de inversión han comprado en los últimos meses 6.000 toneladas de cobalto valoradas en 280 millones de dólares. Sí, para especular», añade. También Amnistía Internacional ha alertado recientemente de ello.

Fuente: Agencia Europea de Medio Ambiente y patronales / INFOGRAFÍA D.I.

Ahora bien, una vez que el coche está fabricado y empieza a rodar en carretera, la huella ecológica se reduce drásticamente, hasta el punto de que el conjunto de impactos en todo el ciclo de vida de un coche eléctrico es un 17%-21% más bajo que un automóvil diesel y un 26%-30% inferior a uno de gasolina. Estos porcentajes los ha obtenido la Agencia de Europea de Medio Ambiente suponiendo que la batería se recargue con el tipo de electricidad habitual en la Unión Europea, puesto que si la recarga se hace con energía limpia (eólica, fotovoltaica), la reducción de emisiones alcanzaría el 90% frente a un coche convencional. Por el contrario, un coche eléctrico que se recargue en una ciudad que dependiera exclusivamente de una central térmica de carbón puede llegar a contaminar más que uno de gasolina, pero estos casos son ya raros en la UE.

Con el mix eléctrico medio en España, un vehículo con motor de combustión emite una media de 143 gramos de CO2 por kilómetro, mientras que uno eléctrico emite entre 60 y 76 gramos, es decir, entre un 47% y un 58% menos. Todos los expertos confían en que la progresiva mejora en la sostenibilidad de la generación eléctrica y también en la fabricación de las baterías vaya reduciendo aún más la huella ecológica de estos automóviles.

En sus cálculos para España, la agencia europea pronostica que las emisiones directas totales de CO2 de los turismos se reducirían de 50 millones de toneladas en 2017 a 37 en 2030 y a tan sólo 5 millones de toneladas en 2050. Eso sin contar con el previsible incremento del peso de las renovables en la producción de energía eléctrica.

El progresivo cierre de centrales eléctricas de carbón aumentará la sostenibilidad del coche eléctrico

El informe era muy esperado por los expertos porque ayuda a combatir lo que califican de «guerra sucia contra el coche eléctrico», en palabras de Carlos Noya, que está al frente de forococheselectricos.com, uno de los portales más seguidos de España en esta materia. Un ejemplo de esa «guerra sucia» es, según Noya, un estudio que ha publicado el instituto Ifo de Múnich y que llega a la sorprendente conclusión de que un automóvil eléctrico puede llegar a contaminar más que uno diesel, al menos en Alemania. Carlos Noya dice que «cada cierto tiempo aparecen estudios como estos», que considera «claramente interesados», que se redactan «sin demasiados datos, cogiendo la información que más les interesa y ya tienen así un titular jugoso». De hecho, algunos de los principales medios españoles se han hecho eco de este informe.

Como afirma Andreas Unterstaller, experto en transporte de la Agencia Europea de Medio Ambiente, «ningún vehículo va a ser nunca 100% limpio. La llegada del vehículo eléctrico no va a cambiar eso. Lo que decimos es que, si de verdad se necesita un coche, los eléctricos son la mejor opción para el medio ambiente».

Pros y contras de los coches con baterías

Los coches eléctricos, aparte de ser menos contaminantes, tienen menos averías. Al tener una media de 1.000 piezas menos, las visitas al taller son menos frecuentes. De igual modo, el mantenimiento es menor: no hay que hacer la revisión anual de filtros y aceites. Son más silenciosos. También pueden aparcar gratis en zona azul para recargar. Muchos ayuntamientos los eximen de pagar el impuesto de circulación. En la parte negativa, siguen siendo más caros que los convencionales, hay pocos talleres especializados y los puntos de recarga no son aún lo abundantes que deberían ser. Sin embargo, los expertos destacan que los inconvenientes van corrigiéndose cada vez más.

¿Compensa económicamente la compra de un eléctrico?

Tanto el Real Automóvil Club de España (RACE) como las grandes marcas señalan que, económicamente, el coche eléctrico se amortiza a partir de los 10 años e incluso antes si se usa con frecuencia. A partir de los 15.000 kilómetros anuales puede afirmarse que al bolsillo le sale más barato este tipo de turismos. El coche en sí es más caro, pero no conlleva el habitual gasto en combustible. La recarga eléctrica de la batería cuesta dinero, en concreto, alrededor de 1,3 euros cada 100 kilómetros, mientras que un vehículo de gasolina gasta 7 u 8 euros para cubrir esa misma distancia. Ello, unido al ahorro en el taller por el bajo mantenimiento necesario y el menor número de averías, lo hacen más atractivo.

NO PODEMOS PERDER EL TREN DE LA MOVILIDAD ELÉCTRICA

Jorge Olcina
ANÁLISIS - Sergio Fernández Munguía
@Sergio_FerMun
Redacción: Joan Lluis Ferrer, Jorge Olcina, Tino Pertierra - Diseño y maquetación: Javier Caldito
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