Lisboa destino perfecto para unas vacaciones en familia :: Prensa Ibérica para Turismo de Lisboa

5 planes para disfrutar de unas vacaciones en familia

La Región de Lisboa tiene la mejor oferta para quienes buscan planes para niños y mayores. Es, además, un destino seguro. La mayor parte de sus establecimientos tienen el sello "Clean & Safe"

Beatriz García


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La región de Lisboa es un destino que jamás decepciona. Es perfecto para enamorados en busca de romanticismo, jóvenes sedientos de diversión y buen ambiente, amantes de la historia, la cultura y la buena mesa… Y en este verano atípico en el que necesitamos más que nunca desconectar de las preocupaciones y romper con la rutina, la capital portuguesa es, además, un destino seguro donde disfrutar de las perfectas vacaciones familiares. La mayor parte de las atracciones turísticas, restaurantes y hoteles cuentan con el sello “Clean & Safe”, una certificación que posiciona la Región de Lisboa como un destino limpio y seguro para los turistas.

Además, es una urbe amable, famosa por una hospitalidad que hace sentir como en casa a todo el que pone un pie en ella, no en vano ha recibido a lo largo de los siglos muchas y diferentes culturas venidas de lejanas tierras. Lisboa no tiene edad por eso es ideal para visitarla en familia y disfrutar de todo lo que tiene que ofrecer tanto a niños como a mayores: naturaleza, aventura, fantasía, aprendizaje y experiencias inolvidables. ¿Te apuntas a estos planes?

1. Subir al castillo de San Jorge

En medio del laberinto del barrio de Alfama se alzan las imponentes almenas del “castelo”, el punto más elevado de la ciudad. Podemos llegar hasta él en uno de los tranvías clásicos que recorren Lisboa, el número 28, una de las experiencias imprescindibles de todo aquel que la visita. Aunque el ascenso a pie por las empinadas calles de Alfama también tiene su recompensa. Es una ocasión de adentrarse en el corazón de la parte más tradicional y antigua de Lisboa, con sus callejas empedradas. El esfuerzo merecerá la pena solo por la oportunidad de contemplar las mejores vistas de la ciudad y del espléndido Tajo. Además podremos recorrer sus once torres, el patio de armas, los calabozos, y conocer su historia de reyes y cruzados. Algunos domingos se organizan juegos infantiles y recreaciones históricas y también es muy recomendable visitar su cámara oscura. Se trata de un sistema de lentes y espejos, que permite explorar minuciosamente la ciudad en tiempo real, sus monumentos y zonas más emblemáticas, el río y el bullicio propio de Lisboa, en una vista que abarca 360º.

Tranvía clásicos que recorre Lisboa Tranvía clásicos que recorre Lisboa.

2. El mayor oceanario del Europa

En el Parque de las Naciones, con un emplazamiento privilegiado a la orilla del río, se encuentra el que está considerado como el mayor acuario de Europa y uno de los mejores del mundo. En el Oceanario de Lisboa habitan 16.000 ejemplares de 450 especies marinas. Solo en el gran tanque central (del tamaño de cuatro piscinas olímpicas), hay más de 100 especies, entre las que encontramos rayas, barracudas, morenas y un enorme pez luna.

Alrededor de este inmenso tanque central se han dispuesto otros cuatro tanques que representan cuatro hábitats diferentes: la costa rocosa del Atlántico Norte, la línea costera de la Antártida, los bosques laminariales del Pacífico y los arrecifes de coral del Índico. Entre unos y otros descubriremos peces payaso, nutrias, caballitos de mar, pingüinos…

Muy cerca se encuentra el Museo Ciencia Viva, uno de los más visitados de Portugal y toda una experiencia para los niños porque está concebido para que sea pura diversión. Sus exposiciones y actividades permiten a los niños explorar numerosos y variados temas, de forma activa y relajada.

3. Pastelerías que merecen un monumento

En Lisboa son golosos, muy golosos. Tanto, que podría hacerse un recorrido completo de la ciudad de pastelería en pastelería, degustando en cada una de ellas una delicia diferente de la inmensa variedad que exhiben sus vitrinas (los pasteles de nata son uno de los emblemas de la gastronomía portuguesa). Algunas pastelerías son auténticas obras de arte, tan bellas como cualquier monumento, con su elegancia clásica y el sabor del lujo de otra época. Haciendo las pertinentes paradas, podemos recorrer el centro histórico que se concentra en las zonas de Baixa y Chiado. La Baixa Pombalina, más tradicional y auténtica, mezcla museos y comercios tradicionales (tiendas de recuerdos, pastelerías famosas ,tascas aventureras…). Constituye el principal punto de encuentro entre lisboetas y turistas, con sus animados bares y terrazas y sus espaciosas plazas. En las calles animadas de Chiado, la zona más elegante y noble, podremos sumergirnos en un ambiente bohemio y lleno de vida.

Dulce típico de Lisboa Dulce típico de Lisboa.

4. Sintra y sus palacios de cuento

En 1809, Lord Byron le escribía a un amigo: “Me limito a decirte que Sintra puede que sea el pueblo más bonito del mundo”. Y no le faltaba razón: naturaleza y arquitectura obran la magia en este lugar casi irreal. Allí, entre frondosos bosques emerge el Palacio da Pena, uno de los mayores ejemplos del historicismo romántico del siglo XIX. Fue fruto de la imaginación de don Fernando, marido de la reina Maria II que, enamorado de Sintra, compró un antiguo convento ubicado en lo alto del Monte de la Pena para construir el palacio de verano de la familia real. Hoy, una de las alas alberga un restaurante con una bella panorámica sobre la Sierra de Sintra y la costa. Otro de los lugares que hay que visitar es la Quinta da Regaleira y el Palacio Nacional de Sintra, que es Patrimonio Mundial de la Unesco y uno de los más peculiares de Portugal.

Palacio de verano de la familia real en Sintra Palacio de verano de la familia real en Sintra.

5. Escapadas a la playa

Como para muchos (especialmente en el caso de las familias con niños) no hay verano sin playa, en nuestra visita a Lisboa se impone una escapada hasta la vecina Setúbal, a media hora al sur de la capital. Allí está la Playa de Galapinhos, que en 2017 fue declarada como la playa más bonita del mundo en la web European Best Destinations. Otro plan emocionante puede ser realizar un crucero por el Estuario del Sado para el avistamiento de delfines. Una experiencia inolvidable. Además, el puerto de Setúbal es un lugar inmejorable para chuparse los dedos con los mejores mariscos y pescados y para probar el choco frito, la especialidad local. Y, para terminar la joranda, nada mejor que un agradable paseo por su bonito casco histórico.

Playa de Cascais Playa de Cascais.

Tomando la dirección opuesta, podemos llegar a Cascais, otra excursión de un día muy recomendable a solo 20 minutos en tren desde la estación de Lisboa. Entre dunas, pinos, casas de ensueño y mar hasta donde alcanza la vista, esta antigua villa pesquera, reconvertida después en el lugar de veraneo favorito de burgueses y aristócratas, recibe a los visitantes con los brazos abiertos. Allí encontraremos todo lo necesario para un día de ocio junto al mar: carriles bici, playas urbanas con tumbonas y también playas salvajes, como la de Guincho, hechas a la medida de los amantes de los deportes náuticos o de todo aquel que desee un buen rato de diversión haciendo equilibrios sobre una tabla de surf. Diversión y relax, ¿qué más se le puede pedir a las vacaciones perfectas?

Playa de Cascais Playa de Cascais.