Crisis inmobiliaria
Solo un 13% de los compradores de vivienda en España son extranjeros: su interés se centra sobre todo en las islas y en el Levante peninsular
La compra internacional se enfría, pero el mercado inmobiliario español sigue tensionado por un desequilibrio estructural entre oferta y demanda

Viviendas en la costa en Islas Baleares. / EP
Noelia Pérez (iAhorro)
España sigue siendo un imán para quienes buscan sol y calidad de vida. Pero la fiebre de comprar vivienda por parte de ciudadanos extranjeros parece que comienza a moderarse. Según los datos recopilados por los Registradores de la Propiedad entre enero y septiembre de 2025 (último periodo analizado), solo el 13,58% de las personas que adquirieron una vivienda en nuestro país tenían nacionalidad extranjera. El 86,42% restante fueron compradores españoles.
Esta cifra confirma una tendencia de fondo: el peso del comprador internacional es hoy muy superior al de hace dos décadas, pero cae respecto a sus mejores datos. En 2007, antes de la crisis financiera, los extranjeros que compraban casa en España apenas representaban el 8,29% del total. Desde entonces, su presencia ha crecido casi un 64%, aunque el dato de 2025 marca un punto de inflexión: tras alcanzar un máximo histórico en 2023, con el 14,98% de las compras, la proporción ha descendido en más de un punto porcentual.
Esta corrección coincide con un contexto menos favorable: precios de la vivienda en máximos, tipos de interés un poco más elevados y una oferta limitada. “La compra de vivienda por parte de extranjeros es un factor más de tensión del mercado inmobiliario en España, pero no es el único ni tampoco el más importante”, explica Laura Martínez, directora de Comunicación y portavoz del comparador y asesor hipotecario iAhorro, que añade: “Que la compra se haya multiplicado por tres desde sus mínimos de hace 16 años, en un mercado ya muy tensionado por la falta de oferta, aumenta esa presión, pero se concentra en zonas muy concretas y en viviendas de precio más elevado que la media”.
Islas y costa mediterránea, el epicentro de la demanda internacional
Tanto es así que el mapa de la compra extranjera en España dibuja un patrón muy claro. No se reparte de forma homogénea, sino que se concentra en áreas con fuerte atractivo turístico, clima benigno y proyección internacional. Las islas y el arco mediterráneo son los grandes polos de atracción. Baleares encabeza el ranking: casi tres de cada diez compradores son extranjeros (29,46%), dieciséis puntos por encima de la media nacional. Le siguen la Comunidad Valenciana, con un 27%; Canarias, con un 25,30%; y la Región de Murcia, con un 21,89%. Cataluña también se sitúa por encima del promedio estatal, con un 15,05%.
En el extremo opuesto se encuentran buena parte del interior y del norte peninsular. En comunidades como Extremadura, Galicia, Castilla y León, Cantabria o el País Vasco, el peso del comprador extranjero apenas oscila entre el 2% y el 4%. Incluso en Madrid, uno de los mercados más tensionados del país, los compradores internacionales representan solo el 6,85% del total.
Compradores mayoritariamente europeos
Este reparto territorial evidencia que la influencia del comprador extranjero es esencialmente local. En determinados enclaves costeros e insulares resulta decisiva; en amplias zonas del país, en cambio, es residual. “Las diferencias son enormes”, subraya Martínez, que también añade: “El comprador extranjero mayoritario es europeo y se centra en viviendas de costa, lo que tensiona zonas que ya tienen problemas estructurales por su crecimiento económico y por actividades como el turismo, que requieren mano de obra y un stock de vivienda en alquiler que hoy es muy escaso. Madrid es el mejor ejemplo de que hay otras razones más allá del comprador extranjero: allí los precios crecen con fuerza pese a que la ratio de compra internacional es la mitad de la media nacional”.
En cuanto al origen, según Registradores de la Propiedad, el Reino Unido sigue siendo el principal país de procedencia, aunque su peso se ha reducido. Alemania y Francia mantienen una presencia estable, mientras que compradores de Bélgica, Países Bajos o Suecia han ganado protagonismo. Además, crece el número de adquisiciones por parte de ciudadanos de Marruecos y Rumanía, más vinculadas a procesos de residencia y arraigo que a la compra vacacional.
A este mapa territorial se suma una variable clave: el presupuesto. De media, los extranjeros pagan 2.251 euros por metro cuadrado, pero las diferencias por origen son notables. Los compradores de América del Norte son los que compran casas más caras, con 4.314 euros por metro cuadrado; seguidos de los de Oceanía (3.601 €/m2 de media). También se sitúan por encima de los asiáticos (2.889 euros) y los procedentes de la Unión Europea (2.845 euros). En el otro extremo están los compradores africanos, con apenas 1.074 euros por metro cuadrado.
“Una parte muy relevante de la demanda internacional se mueve en rangos de precio muy superiores a lo que puede permitirse un ciudadano medio”, apunta la portavoz de iAhorro. “Eso empuja al alza el mercado en zonas concretas y en viviendas de gama media-alta y alta, pero no tiene el mismo efecto en el conjunto del país ni en la vivienda asequible”.
¿Tensionan los extranjeros el mercado inmobiliario español?
El debate público suele señalar a los extranjeros como responsables del encarecimiento de la vivienda. Los datos invitan a matizar esta afirmación. A escala nacional, apenas uno de cada siete compradores procede de fuera y su presencia se concentra en mercados muy específicos. Además, conviene diferenciar entre el comprador individual y otros actores. “El extranjero suele adquirir una segunda residencia o una vivienda para su jubilación. No compra con la idea principal de revender. En cambio, los fondos de inversión buscan rentabilidad”, explica Martínez.
La raíz del problema es estructural: un profundo desequilibrio entre oferta y demanda. La creación de hogares crece impulsada por la demografía y la inmigración, mientras la construcción de vivienda nueva no recupera los niveles previos a 2008. A ello se suman la escasez de suelo en grandes ciudades, el aumento de costes, los retrasos administrativos y el auge del alquiler.
En este contexto, la demanda extranjera actúa como un elemento adicional de presión en enclaves muy concretos, pero no explica por sí sola el problema generalizado de acceso a la vivienda por parte de los ciudadanos españoles. “La solución pasa por aumentar la oferta, especialmente la vivienda asequible, agilizar los procesos urbanísticos y crear un marco estable que permita construir más y mejor. Culpar únicamente al comprador extranjero simplifica en exceso un problema que es complejo y estructural”, concluye la portavoz de iAhorro.
- El desbordamiento del Duero interrumpe el tráfico en la N-122: la Guardia Civil corta la carretera
- Una joven denuncia al conductor del bus de Zamora que le propuso 'hacer un trío
- En 24 horas, el Duero aumenta su caudal y nivel: Zamora y Toro, cerca de los máximos del mes
- Dimiten el vicepresidente y la secretaria de Vox en Zamora tras ser apartados de las listas
- Una balsa de agua por la crecida del Duero obliga a cortar el tramo de carretera que une Granja Florencia y la N-122
- Así ha sido la inauguración del centro comercial de Alcañices
- Sayago reunirá a profesionales y defensores de la piedra seca de España y el mundo
- Casi medio millón de euros por esta casa en Morales del Vino