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El dolor compartido

Cientos de toresanos acompañan a la Virgen de la Soledad durante la penúltima representación de la Pasión que finaliza hoy con la Resurrección

01-04-2013Meneame
Numerosos toresanos acompañan a la Virgen de la Soledad, ayer en procesión.
Numerosos toresanos acompañan a la Virgen de la Soledad, ayer en procesión. . Foto L. G..

L. G. La Virgen de la Soledad regresó a las calles toresanas. Tras enterrar a su hijo muerto, ayer lucía triste, austera, castellana. Vestida de negro azabache, como el resto de mujeres de la ciudad, avanzó a paso lento por el casco antiguo de la ciudad, dejando a su paso un reguero de solemnidad y luto que se percibía en las aceras. Allí, cientos de personas observaban con devoción el tránsito de la Dama, acompañándola en su dolor como acompañarían a cualquier vecina que pasara por el mismo trago.

El luto se convierte en el principal protagonista del desfile por las calles de la ciudad

Tras el rezo del Vía Crucis y Plática, la Procesión de las Damas de la Soledad emprendió el camino desde la Iglesia de Santa Catalina de Roncesvalles, donde la multitud se concentraba para ver a su Madre. Fieles al luto, las mujeres toresanas avanzaron con recogimiento por las calles medievales de la ciudad de Doña Elvira, dejando a su paso San Francisco, Santa Marina, Puerta del Mercado, Bollos de Hita, San Lorenzo y Rejadorada, para terminar en el templo de salida. Durante todo el recorrido, cientos de toresanos y visitantes acompañaron a la imagen de Nuestra Señora, que contó con las notas de pasión ofrecidas por «La Lira».

El Resucitado sale hoy de la iglesia del Santo Sepulcro a partir de las doce y media de la mañana

El Sábado Santo, ese día de tránsito entre la vida y la muerte, finalizó con la Vigilia Pascual en la Colegiata de Santa María la Mayor. La Virgen, la Madre toresana, vivió la última noche en vela sin la compañía de su hijo. Una noche en la que no estuvo sola, sino que todas y cada una de las mujeres toresanas quisieron estar con ella durante este trance. Hoy, el día de la Resurrección, volverá con su hijo. Eso ocurrirá a partir de las once de la mañana, durante la procesión que cerrará una edición de la Semana Santa que, nuevamente, ha estado pasada por agua.