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La de cal y la de arena

La lluvia obliga a suspender la procesión de Jesús Nazareno y da tregua al desfile del Santo Sepulcro

01-04-2013Meneame
Los hermanos desfilan junto al paso de la Magdalena.
Los hermanos desfilan junto al paso de la Magdalena.. Foto L. G..

L. G. Sabor agridulce el que dejó el Viernes Santo en la ciudad de Toro. El desconsuelo de los hermanos de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla contrastó con la alegría que sintieron los cofrades del Santo Sepulcro y la Soledad cuando escucharon el rugir del primer tambor que abría su procesión. La lluvia, un año más, fue la gran protagonista en el día de la conmemoración de la muerte de Jesucristo y durante todo el día los miembros de una y otra cofradía permanecieron con la mirada puesta en el cielo. Esta vez, la piedad se puso del lado de los de las ocho de la tarde.

Toda vez disipadas las nubes amenazantes, los abades decidieron sacar los pasos a la calle entre la multitud de toresanos y turistas que pedían Semana Santa en sus rostros. Así, tras el rezo de las Siete Palabras, el pueblo recibió con gran devoción al primero de los pasos: San Juan. Las imágenes fueron poco a poco saliendo del templo del Santo Sepulcro. María Magdalena, el Cristo de la Agonía, la Vera Cruz, el Santo Entierro y finalmente la Virgen de la Soledad.

Los hermanos y hermanas portaron sobre sus hombros los diferentes pasajes del sepelio de Jesucristo, mientras que a lo largo del recorrido sonaban las notas de pasión de la Banda de Cornetas y Tambores Ciudad de Toro y la Banda Municipal de Música La Lira. Estos últimos, tras la imagen de Jesús muerto en el sepulcro, ofrecieron un auténtico recital de marchas fúnebres tradicionales, como la de Chopin o la de Thalberg.

Tristeza en el Nazareno

La nota triste, un año más, fue la imposibilidad de salida que sufrió la Cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla. La lluvia, esa que también cayó incesante el pasado año, hizo nuevo acto de presencia para el desánimo de los hermanos.