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Y se hizo la mudez

Los hermanos del Santo Sepulcro y la Soledad juran silencio ante el Cristo de la Expiración antes del Vía Crucis que finalizó con el canto de las «Cinco llagas»

29-03-2013Meneame
Los cofrades desfilan junto al Cristo de la Expiración y acto del Juramento del Silencio.
Los cofrades desfilan junto al Cristo de la Expiración y acto del Juramento del Silencio.. Fotos M. J. C..

MARÍA JESÚS CACHAZO El estremecedor silencio de toda una ciudad marcó ayer el Vía Crucis Procesional organizado por la Asociación del Santo Sepulcro y la Soledad y con el que Toro revive uno de los desfiles estéticamente más bellos de cuantos recorren sus calles durante la Semana Santa. Minutos antes de las diez de la noche, los hermanos de la cofradía se reunieron en el interior de la iglesia del Santo Sepulcro para esperar el inicio de la procesión, con la mirada puesta en el cielo por si la lluvia empañaba el desfile. Las plegarias no fueron suficientes ya que, la lluvia reapareció durante la procesión y la cofradía tuvo que proteger el paso del Crucificado con un plástico para evitar que pudiera sufrir daños. Conscientes de que la salida del Cristo de la Expiración de la iglesia del Santo Sepulcro es uno de los momentos más emotivos de la procesión, numerosos toresanos se congregaron en las inmediaciones del templo para contemplar de cerca la bella imagen del Crucificado, todo un símbolo de la Pasión toresana. De forma ordenada, los hermanos bordearon la plaza de La Glorieta para esperar el inicio de uno de los momentos más emotivos de este desfile procesional: el juramento del silencio. Ante la imagen del Cristo de la Expiración, una talla del siglo XVII cuya autoría es atribuida a los escultores Sebastián Ducete y Esteban de Rueda, el párroco local, José Luis Miranda, inició el acto y pidió a todos los hermanos que juraran guardar silencio durante el recorrido fijado para el Vía Crucis. Acto seguido y en representación de todos los toresanos el alcalde, Jesús Sedano, se dirigió al Cristo de la Expiración para ofrecerle el silencio de todos los vecinos y el de toda la ciudad. Además, Sedano aprovechó este emotivo acto para, en nombre de la ciudad, pedir al Crucificado que «se cumplan nuestros proyectos, que se hagan realidad nuestras ilusiones y se desvanezcan nuestros miedos». Tras estas palabras, el alcalde pidió a todos los toresanos que juraran silencio durante la procesión en la que «Toro calla». El Coro Interparroquial de Toro fue el encargado de cerrar con sus voces el emotivo acto del juramento de cofrades y toresanos y, acto seguido, el sonido del tambor fue el encargado de marcar el ritmo del Vía Crucis Procesional que recorrió algunas de las calles de la ciudad que atesoran parte de su pasado histórico y durante el que los cofrades ataviados con túnica negra, caperuzo blanco y la cruz de Malta en el capillo, no quebrantaron su juramento. En La Colegiata esperaron numerosos toresanos la llegada de los cofrades para unirse a ellos y entonar el rezo y el canto de las «Cinco llagas». Tras este emotivo acto, los toresanos cumplieron con la tradición de adorar la imagen de Jesús yacente, postrada junto al altar mayor del templo.

Por otra parte, la ciudad revivirá hoy a las 12.00 uno de los actos más tradicionales de la Pasión toresana: la bendición de los conqueros o «cagalentejas». El Jueves Santo será clausurado con la celebración, a las 21.00 horas, de la Procesión del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Tagarabuena.