El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Toro, Felipe Nalda, confía en que la actual campaña de vendimia mejore los resultados de la temporada anterior. Las últimas lluvias registradas en el territorio han hecho recalibrar las previsiones, aunque todo apunta a que se producirá una buena cosecha en cantidad y en calidad. Los caldos toresanos gozan de buena salud en todos los aspectos y la comercialización no es una excepción. Tradicionalmente, este vino ha conseguido captar mayor atención en el mercado exterior y por eso más del 40% de la producción sale directamente a exportación. No obstante, las más de sesenta bodegas toresanas están haciendo los deberes y cuentan poco a poco con mayor presencia en el canal de alimentación. Si hubiera que poner un debe, ese sería el de Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías), pero también se está trabajando para mejorar en estos registros.

–¿Qué tal se está desarrollando la vendimia en estos primeros compases?

–Empezamos hace unas tres semanas y se ha podido avanzar bastante, aunque todavía nos queda el grueso. Durante este tiempo, hemos recibido tres chaparrones de una cuantía generosa y eso nos está marcando los tiempos de vendimia, porque esta semana ya íbamos a entrar todas las bodegas en el pleno rendimiento y hemos tenido que frenar con las lluvias del pasado viernes, que fueron intensas y continuas.

–¿Y eso, a estas alturas, viene bien o mal?

–Esta última, probablemente, sobraba. Los dos chaparrones anteriores fueron buenos, pero ahora mismo ya no nos hacía falta. De todas maneras, por regla general la lluvia viene bien. Es un agua que compensa ácidos y azúcares, que equilibra lo que hay. Con ella, la uva coge un poco más de peso y sirve también para lavar los tratamientos. En definitiva, si la uva está sana, le viene muy bien.

–Los viñedos de la Denominación de Origen Toro suelen gozar de buena salud. ¿Es el caso de esta campaña?

–Generalmente, la salud del viñedo en Toro está siempre garantizada. Tuvimos un par de problemas a primeros de abril y a primeros de junio. En el caso de abril, se produjeron dos heladas leves que nos redujeron un poquito la producción, aunque de manera muy localizada. En junio, por su parte, hubo varias noches frías que también nos trastocaron, aunque luego volvió la normalidad en julio y agosto.

–Teniendo en cuenta lo acontecido a lo largo de estas primeras jornadas de vendimia. ¿Cuántos kilos de uva prevé recoger la Denominación de Origen de Toro a lo largo de esta campaña?

–Al principio era complicado calcular y unos te decían, en función de las zonas, que iban a recoger muy poco, o regular, o más que el año pasado. Por la experiencia que tenemos de lo que llevamos vendimiado, creo que vamos a recoger prácticamente lo mismo. Quizás en malvasías un poquito menos, pero en el resto vamos a estar en los números de la temporada anterior. Si el año pasado fueron 20,5 millones de kilos, este año estaremos por ahí e incluso podremos superar.

–¿Y se puede decir que cuentan con una buena calidad?

–De calidad bien. En la partida seleccionada no sale nada malo. No hemos tenido problemas sanitarios, ni verdores, ni nada. Y, lo que comentaba antes, el agua le ha venido muy bien.

–El último año y medio ha sido complicado en todos los sectores, especialmente entre marzo y junio de 2020, con la paralización de la actividad. ¿Han recuperado ya las sensaciones tanto en el mercado nacional como en el internacional?

–Gozamos de buena salud en cuanto a ventas. Incluso hemos incrementado la retirada de tirillas, lo que significa que las bodegas han vendido más. En el primer semestre de este año, hemos superado las ventas de todo el año anterior. Es verdad que en 2020 todo se paralizó a partir de marzo, pero haber recuperado los números en solo seis meses creo que dice bastante de nuestra salida al mercado. Ahora mismo nos movemos principalmente en dos canales. Por una parte, la exportación e internacionalización de nuestros vinos, que alcanza el 40% de las ventas totales. Y además estamos cada vez mejor posicionados en el canal de alimentación. Si hubiera que poner una pega, es que debemos mejorar en Horeca. Hay que trabajar en esa línea.

–¿Y qué tal han amortiguado el golpe las más de sesenta bodegas adscritas a la Denominación de Origen de Toro?

–Unas bodegas lo han sentido más que otras. Las que estaban orientadas al canal Horeca lo han pasado mal. Aunque también es cierto que se ha compensado reorientando los esfuerzos a la exportación. Luego, tenemos bodegas más grandes o que pertenecen a grupos empresariales que han podido mantener su distribución y posicionamiento en alimentación y exportación.