Esto es lo que debes hacer para no quedarte con una mano delante y otra detrás cuando cumplas la edad de jubilación
La jubilación se planifica desde las décadas de los veinte o treinta, saneando deudas y destinando un porcentaje fijo de los ingresos al ahorro a largo plazo

Una hucha de ahorro. / ClickerHappy
Recientemente, la situación económica en la que se encuentra el mundo ha hecho que a muchas personas les preocupe su futuro financiero. La falta de educación en lo referente al dinero y la costumbre tan socialmente aceptada de no hablar de nada que tenga que ver con ello han conllevado a que muchos ciudadanos de a pie no sepan qué hacer con sus ahorros ni si es buena idea tener un colchón si no sabes qué hacer con él.
Por eso, hay tres asuntos concretos que es necesario aprender cuanto antes, porque la jubilación no se construye a los 65, sino mucho antes.
Lo que debes hacer ya
Antes de comenzar a invertir a largo plazo, es necesario construir una base sólida. Esto es algo que no todo el mundo sabe y, por tanto, muchas personas comienzan a pensar en ello cuando ya es demasiado tarde. Si desde tus veinte o treinta años comienzas a sanear todo tipo de deudas, préstamos personales o tarjetas, acumular el equivalente a tres o seis meses de gastos fijos y destinar un porcentaje fijo de los ingresos (entre el 10 y el 20 %) al ahorro a largo plazo, podrás llegar a la edad de jubilación con el riñón cubierto.
Ten toda la información a mano
Para evitar que la inflación reduzca tu poder adquisitivo con el paso de los años, es interesante conocer el funcionamiento de los principales productos de inversión, ya que no todos se adaptan al mismo perfil.
Los primeros que has de conocer son los fondos indexados. Ofrecen una alta diversificación global con comisiones muy bajas y son idóneos para horizontes de más de 10 o 15 años, ya que la renta variable es el activo más rentable a largo plazo.
Sin embargo, una de las opciones más comunes es el plan de inversiones, que permite reducir impuestos en la declaración de la renta a cambio de una restricción de la liquidez hasta que no esté justificado con la jubilación, enfermedades incapacitantes...
Para terminar, los seguros de ahorro o rentas vitalicias están pensados para aquellos perfiles más conservadores y las etapas más cercanas a la edad de jubilación, donde la preservación del capital manda frente a la rentabilidad.
La etapa vital importa
No se ahorra igual cuando acabas de empezar a cotizar que cuando ya estás a las puertas de la jubilación. La juventud atrae mayor nivel de riesgo, ya que si existe una crisis también habrá tiempo suficiente para recuperarse. En cambio, conforme la vida va pasando, conviene incrementar el volumen de ahorro y reducir considerablemente el riesgo para no llegar en bancarrota a la jubilación. Cuando la vida laboral se va acabando, el objetivo pasa a ser la protección del capital que ya se ha acumulado.
El hábito constante y la revisión periódica del plan garantizan llegar a la etapa de retiro con estabilidad financiera.
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